Siento algo húmedo pasar por mi cuello para luego sentir algo filoso en el centro de este, son como dos puntas de dagas las que me traspasan la piel, un gemido de dolor y placer se me escapa siento como la piel se me calienta, tiemblo al sentir cómo si algo quemara mi torrente sanguíneo.
—¡Jarrel! ¡Darek! —Grito.
Mi pecho sube y baja es como si me han inyectado alguna especie de droga u adrenalina, siento una presión en mi cuello, es como si cada vez las dos puntas se entierran más y más en mi cuello. Está empieza a salir, entierro mis uñas en su hombro.
Pasa su lengua por mi cuello para luego ascender por todo de él hacia mis labios, los cuales devora con pasión.
—¿Estás bien? —Niego.
—No, no lo estoy, Jarrel, me siento sofocada —él sonríe.
—Es normal amor, acabo de marcarte, ahora debemos tomarte como nuestra mujer, para que la marca y el ritual esté completo.
—No se que ritual o que es lo que hace falta yo solo…
Las palabras mueren en mis labios al ser tomados con gran ferocidad, de un momento a otro estaba convirtiéndome en su mujer…
Me remuevo aún envuelta en eso fornidos brazos.
—Buenos días Linda —su voz ronca hace que mi piel se erice.
—Buenos días.
—¿Cómo estás, cómo te sientes?
—Estoy bien, creo.
—¿Crees?
—Solo me duele el cuello donde me marcaste —abro mis ojos. —¿Se verá feo? —Jarrel sonríe.
—No ya sano solo es la sensación de mis colmillos enterrándose en tu piel —dice como si nada.
—Y eso es todo ya no hay que hacer más nada.
—Solo un cachorrito para delegar mi puesto de beta —me tenso.
—¿Cuándo dices cachorrito te refieres a un bebé —digo tragando en seco.
—Sí amor, pero aun no solo lo dije de broma, aunque a Darek le gusta la idea.
—Yo aun no quiero lo siento, pero fue muy traumático lo que pase con Estrellita.
—Lo sabemos Linda para cuando se llegue el momento estaremos contigo para eso la diosa luna nos unió para que estemos a tu lado para apoyarnos mutuamente, si tu caes yo caigo si tu vuelas lo hacemos contigo ya nada nos separará ni siquiera la muerte porque si tú mueres yo también muero —sus palabras hacen que mi corazón palpita desenfrenado.
—Te amo Jarrel, te amo —me abalanzó sobre él y lo beso.
Luego de darnos unos buenos y candentes besos, tomamos una ducha y fuimos por Estrellita desayunamos y luego fuimos a jugar los tres, Jarrel dejo salir a Darek para que jugará un rato.
Nos arreglamos para el almuerzo. Pasamos a dejar a Estrellita a la casa de Waylon, luego de ello los cuatro fuimos al restaurante.
Me sentía inquieta y no era por la marca, era algo más, era como si algo malo estuviera por ocurrir.
Jarrel me presentó ante los hombres y sus esposas como su pareja, lo cual no me molestó en absoluto, es más me sentía importante y muy alagada que él me diera un lugar en su vida.
El aperitivo es servido, así que Waylon y Jarrel y los otros hombres empezaron hablar de los próximos negocios que harían, mientras las mujeres empezaron hablar de la colección de no se quien.
Escucho atenta la conversación de Leysa y las demás mujeres, pero la verdad siento que están hablando en otro idioma. Cuando me preguntaba algo solo respondía con algún movimiento de cabeza.
Después de degustar todos los platillos la conversación entre los hombres se puso más intensa.
—Estás aburrida —escuchó una voz en mi cabeza. —Soy yo amor —me vuelve a repetir.
—¿Jarrel, pero cómo? —digo mirándolo.
—Es por nuestro lazo, quieres hablar con la nana para saber de estrellita —asiento.
Jarrel me pasa su móvil, busco el contacto de la nana y en eso entra una llamada entra y la tomó.
—Buenas tardes nana —digo levantándome de la silla. —ya te iba a llamar, Permiso —le digo a los presentes.
—¡Estrellita, no está desapareció! —gimotea, abro mis ojos y miro a Jarrel.
—¿Qué estrellita, qué? —digo empujando la silla.
—Lo siento tanto Linda, solo fue un descuido y ella desapareció.
—No, no es cierto, ella no puede desaparecer, Estrellita no —tomo mi bolso.
—Linda amor que sucede —abro mi boca para decirle a Jarrel lo que sucede, pero no puedo, el nudo que tengo en la garganta no me deja.
—Es… Estrellita, desapareció no la encuentran, Jarrel, me dijiste que era seguro dejarla en la casa de Waylon me prometiste que ella estaría bien, Jarrel mi hija…