La mate del Beta

Capítulo 25.

 

Jarrel.

 

Aun no puedo creer que después de esperar tanto tiempo por tener a mi mate mi destinada y marcarla como mi pareja de vida lo esté haciendo. Esperé tanto por este momento y al fin lo hago realidad.

 

Introduzco mis colmillos en su cuello hundiendolos despacio y sin prisa, quiero disfrutar este momento, es un momento único e inolvidable, quiero grabar en mi memoria cada detalle, sus suspiros, sus gemidos, su bello rostro, cada una de sus expresiones, todo de ella.

 

Al tener mis colmillos dentro de su vena suelto el elixir que nos permite marcar y demostrar que esa es nuestra mate. Su vida pasa por mí mente como si fuese una película, su niñez, adolescencia, sus pleitos con otros niños, los golpes que recibió de ese bastardo, hay un punto donde todo está oscuro es como si hubiera un vacío en esa parte de su vida, nuevamente vuelven las imágenes de ella con Estrellita ya la mala vida que tenía con ese pícaro.

 

Abro mis ojos y la miro, saco mis colmillos y beso sus labios. Poseemos su cuerpo y lo adoramos como si fuera lo más hermoso y ahora puedo decir que estamos unidos para siempre y por siempre.

 

Aún me parece un sueño que ella me haya dejado marcarla, me parece inverosímil que ya tenga a mi mate y la haya hecho mía, solo mía, quién hubiera pensado que de ese viaje que no quería hacer me llevaría a esa mujer que busque por mil años y no solo eso, que ahora la haya marcado y la haya tomado como mi mujer mi todo…

 

La miró de pies a cabeza y es que no me cansaré de mirarla es tan hermosa.

 

En el almuerzo se veía inquieta, pensé que era por Estrellita así que le di el teléfono para que llamara a la nana.

 

—¿Qué Estrellita qué? —me mira para luego empujar la silla.

 

—No, no es cierto ella no puede desaparecer así, Estrellita, no —toma el bolso que descansa en el respaldar de la silla.

 

—Linda amor que sucede —digo levantándome también.

 

—Es… Estrellita, desapareció no la encuentran, Jarrel, me dijiste que era seguro dejarla en la casa de Waylon, me prometiste que ella estaría bien Jarrel, mi hija ella no puede desaparecer así, ella no, Jarrel —dice llorando.

 

—Calma amor la encontraremos —digo abrazándola. —Waylon…

 

—Iremos contigo, señores será mejor reunirnos después, por ahora la familia es lo primordial, espero no les moleste —les dice Waylon.

 

—Está bien, en lo que podamos ayudar saben donde estamos —dice uno de los hombres.

 

—Mi hija Jarrel ella… dijiste que nos ibas a proteger —quiero transformarme y salir corriendo hacia la manada. —si Rafael se la llevo estoy perdida no quiero volver con él Jarrel, no quiero.

 

—No vas a regresar con él, Linda, jamás dejaría que eso suceda, en cuanto lleguemos a la manada empezaremos a buscarla ya Waylo se comunicó con los guardias para que empiecen a buscarla.

 

—Si fue él o quien sea las va pagar con creces no le alcanzara vida para arrepentirse.

 

—Es que esta vez me lo llevo, me importa poco que sea el padre de Estrellita.

 

Linda está alterada entiendo su preocupación porque yo también lo estoy, quiero a Estrellita como si fuera mi hija.

 

—La encontraremos Linda, nadie se mete con nuestra familia —le dice Leysa.

 

Subimos al auto y conduzco a la casa de Waylon quien me sigue de cerca. Al llegar bajó y ayudó a Linda quien está más alterada.

 

Linda sale hacia la casa y la sigo de cerca.

 

—¿Qué fue lo que sucedió? Dime.

 

—Salí con los niños al jardín para que jugarán, ellos jugaban a las escondidas. Yo solo me volteé para servirles limonada y cuando gire ella no estaba, empezamos a buscar y llamarla, use mi olfato pero no di con su olor. Lo siento tanto Linda solo me descuide por unos segundos —Linda niega y las lágrimas se le salen.

 

—¿Por dónde la buscaron?

 

—Por toda la casa mi niño, dentro y fuera a los alrededores, pero ella no aparecía, así que te llame porque no sabía por dónde más buscar.

 

—Vieron a alguien husmeando por la casa, o sintieron algún olor diferente.

 

—No solo el olor a humano, pero sabes que aquí también hay humanos, pero no sentí otro olor aparte del de nosotros —miró a Linda, quien llora en silencio.

 

 —La encontraré amor te lo prometo —digo depositando un beso en su frente.

 

—Por favor Jarrel tráela de vuelta, has lo que tengas que hacer, pero tráela a casa —su voz suena fría, es como si no fuera ella. 

 

Me acercó a Leysa.

 

—No la descuides por favor.

 

—Ve con cuidado —salgo de la casa y me transformo siendo uno solo con Darek.

 

Empiezo a olfatear su olor, busco por los arbustos alrededor de la casa, su olor está por todo esos lados. Voy a los arbustos de más atrás y su olor aún sigue, sigo avanzando, pero desde los arbustos más grandes el olor de Estrellita desaparece es como si no hubiera salido.

 

—Vamos Darek ya los guerreros están buscando —me dice Waylon por el link.

 

—¿Que ataquen a quien sea, pero que no lo maten, si la niña está con ellos no hagan nada —me llevaré a quien sea por delante, se metieron con la persona equivocada.

 

—Ya lo hice —avanzamos por el mismo lugar si sacaron a estrellita por este lado, ya que lo que sigue es el bosque.

 

Corremos por todo el bosque buscando algún olor.

 

—Sientes ese olor —me dice Waylon.

 

—Sí —el olor es de humano y huele a sangre…

 

Nos acercamos al bulto que hay recostado en un árbol. Es una mujer, tiene un rasguño en el antebrazo.




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