La mate del Beta

Capítulo 28.

Linda.

 

—Hola mi amor qué alegría escuchar tu voz, quiero que me escuches atentamente si quieres ver a nuestra Estrellita…

 

—Como pudiste Rafael es tu hija ella no tiene…. —Un sollozo se me escapa.

 

—Debiste regresar, nunca debiste irte de casa y menos con ese hombre.

 

—Y por eso tenías que llevarte a mi hija.

 

—Mi amor, sabes que no podemos estar separados y como tú no quisiste venir a mi decidí llevarme a mi hija.

 

—Tú hija ahora es tu hija Rafael tu no la quieres.

 

—La amo como te amo a ti Linda, pero mi naturaleza no me permite ser un hombre cariñoso, pensé que te habías acostumbrado a mi forma de amar.

 

—Con golpes una persona que ama no golpea.

 

—Debía hacerse fuerte, no soy cualquier hombre, no soy como los de tu clase.

 

—Aun así.

 

—Ya mi amor verás que pronto estaremos los tres juntos, solo debes hacer lo que te diga y si lo haces podrás estar con Estrellita.

 

—No voy hacer nada de lo que me pidas, no seré tu marioneta Rafael no más me canse de todo lo que respecta a ti.

 

—Sí así lo quieres no me queda de otra que mandar a nuestra hija con otra familia.

 

—No harías eso.

 

—¿Quieres comprobarlo?

 

—Ese es el amor que dices tenernos

 

—Ya mi amor…

 

—¿Qué quieres que haga?

 

—Así me gusta mi vida, has todo lo que te digo y pronto estaremos juntos como antes, esta vez seremos la familia que anhelaste —niego. —En unos días tendrás noticias de mí, una cosa más no dejes que él se de cuenta que tienes un móvil donde te descubra no volverás a saber de Estrellita —con eso último cuelga.

 

Aprieto el móvil, sacó los accesorios del móvil y lo demás lo tiro a la basura, guardo todo en mi bolso y entró a la cafetería.

 

No se que voy hacer si le digo a Jarrel temo que Rafael si mande a Estrellita lejos de mí, pero tampoco quiero mentirle, siento que estoy en una encrucijada, solo espero que Jarrel de con Estrellita antes que Rafael me diga que tengo que hacer pero presiÿento que no es nada bueno y muchos saldrán lastimados.

 

Entro al baño y lavo mi rostro, necesito calmar mis nervios, al igual que mi enojo, quisiera pensar que esto es una pesadilla de la que despertaré en unos minutos, quiero pensar que al despertar Estrellita estará en su cama esperando para que le su ducha.

 

Seco mi rostro y me miró al espejo.

 

Sí estás aquí ayúdame a recuperar a Estrellita, dime donde esta o haz magia para traerla.

 

—Así no funciona la magia Linda y la mía no funciona bien.

 

—No me puedes ayudar en pocas palabras.

 

—No, lo siento mucho, como te dije ayer no tengo mi magia completa.

 

—Entonces tendré que hacer lo que dice Rafael.

 

—Tal vez Jarrel de antes con Estrellita.

 

Aunque esas palabras me daban aliento, en el fondo hay algo que me dice que nada será fácil y tal vez si deba ir al lado de Rafael.

 

Salí de la cafetería y camine al parque que había al frente, de la cafetería. Me senté a mirar a los niños que corrían de un lugar a otro, me siento extraña y más sin ella a mí lado.

 

Siento alguien tomar mi mano levanto la vista y sonrió al verlo, sus brazos me estrechan contra su pecho, había perdido la noción del tiempo.

 

—¿Por qué saliste sin avisar?

 

—Lo siento sentía que me asfixiaba estar ahí encerrada.

 

—Siento tanto esto nunca debimos ir a ese almuerzo.

 

—Nadie sabía que Rafael se iba llevar a Estrellita.

 

—¿Rafael? ¿Cómo sabes que él fue?

 

—Yo se que fue él quien más se la podría llevar —me gustaría decirle todo lo que hable con Rafael, pero no quiero que aleje a Estrellita de mi más de lo que está haciendo. —Tú sospechas de él pero yo estoy segura que fue él.

 

—Ya estoy en ello amor —asiento. —Regresemos a casa debo poner otros planes vamos a llegar a quien se llevo a la pequeña estoy seguro que Rafael no actuo solo alguien más lo ayudo —yo también creo que así fue…

 

Regresamos a casa, al llegar habían varios hombres esperando, Jarrel se reunió con ellos en su despacho. Subí a la habitación de Estrellita y me senté en el mueble, observe toda su habitación, la nostalgia me invadió por completo, tome uno de sus cintas y salí al jardín cerré mis ojos tratando de imaginármela…

 

Horas después Jarrel salió al bosque con alguno de los hombres y dejo dos para que me cuidarán, a donde me movía ellos iban conmigo, regresaron tarde en la noche, solo sentí cuando Jarrel se acostó a mi lado.

 

Al día siguiente fue lo mismo, para estar tranquila me la pasaba en la habitación de Estrellita, no solo porque hay sentía que ella estaba conmigo sino porque esperaba que Rafael llamara.

 

El móvil empezó a vibrar, quite las muñecas y lo tome.

 

—Quiero hablar con ella —fue lo primero que dije.

 

—Está bien ya te la paso.

 

—Estrellita mi amor.

 

—Mami quiero estar contigo.

 

—Estás bien mi amor tu papá esta.

 

—Yo juego con papi a las escondidas cuando nos vas a encontrar.

 

—Pronto te voy a encontrar.

 

—Sí ya quiero salir de aquí quiero ir al bosque y jugar con Dalek.




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