La mate del Beta

Capítulo 29.

♡♡LINDA♡♡

 

—Debes ir a las fronteras de la manada, un hombre te está esperando en ese lugar para entregarte mi encargo.

 

—¿Encargo? ¿Por qué no vienes tú mismo?

 

—Si voy yo con quién se va quedar nuestra hija, ya pronto nos veremos, se que deseas verme —hago una mueca de disgusto. —En cuanto tengas mi encargo te llamaré para darte las instrucciones de lo que debes hacer, no tardes.

 

—Y como voy a saber donde queda esa dichosa frontera.

 

—Amor así como escapaste de mí, así mismo debes saber cómo encontrar el camino a la frontera, tienes dos horas.

 

—Rafael yo no… Rafael aaaah —Gritó al ver que cerró la llamada.

 

—No te preocupes Linda yo sé cómo llegar.

 

—¡Tú!

 

—Sí.

 

—Y cómo nos escaparemos de los guardias.

 

—Déjamelo a mí.

 

Miro por la ventana varios hombres recorren la casa, hoy Jarrel redobló la seguridad.

 

—No podremos salir de aquí, cada esquina está custodiada.

 

—No seas pesimista, cierra los ojos —hago lo que me dice.

 

Siento la brisa acariciar mi rostro, abro mis ojos y miro a mi alrededor, estamos en el bosque.

 

—¿Cómo llegamos?

 

—Con magia, ahora camina recto, no pude dejarte en el lugar, pero estás cerca.

 

—Está bien.

 

Empiezo a caminar por la espesura del bosque, seguí las indicaciones que me daba la voz en mi cabeza…

 

No se cuanto llevo caminando siento que en cualquier momento voy a caer de tanto caminar.

 

—Detente hay —dice una voz gruesa. —¿Quién eres? —pregunta.

 

—¿Qué vamos hacer?

 

—Yo me ocupo.

 

—Gira lentamente hacia acá —hago lo que me dice.

 

Detrás de él hay una rama de un árbol que se mueve como si tuviera vida propia.

 

—¿Quién eres? ¿Qué haces aquí?

 

—Yo soy… —llevó las manos a mi boca al ver cómo el hombre se desploma debido al golpe que le propinó la rama.

 

—¿Pero qué le hiciste ya lo mataste?

 

—No, solo está inconsciente, ese es uno de los centinelas de la manada eso quiere decir que ya estamos cerca a la frontera.

 

—¿Cómo lo hiciste?

 

—Pertenezco a la naturaleza, puedo controlar todo lo que provenga de ella —preferí guardar silencio y seguir el camino.

 

Un claro despejado de árboles y pasto se nos presenta al frente.

 

—¿Está es la frontera?

 

—Sí, debemos esperar al mensajero o quien sea.

 

Me paro bajo un árbol a esperar al dichoso hombre que viene con el encargo de Rafael, no se que es lo que quiere que haga no tengo ni idea en que lo pueda ayudar.

 

Al fondo se puede ver un hombre que viene hacia nosotras, me levanto y voy a su encuentro.

 

—Eres la pareja de Rafael.

 

—No soy su pareja.

 

—Sí lo eres; esto es tuyo, dentro están las indicaciones.

 

—¿Indicaciones para que? Espera —el hombre se transforma en lobo y se va como si nada.

 

—Ya lo tienes regresemos.

 

—Espera y si es algo malo —me inclino y destapó la caja.

 

Quito lo que tiene encima y tomó el pequeño frasco, no se que es lo que contiene dicho envase, es negro y no se puede ver su contenido. Lo devuelvo a la caja y en un abrir y cerrar de ojos estamos en la habitación de Estrellita.

 

Saco el móvil y espero la llamada de Rafael.

 

—¿Que voy hacer con eso? —digo al deslizar la llamada.

 

—Solo lee las instrucciones que hay dentro de la caja, hazlo y estarás con Estrellita —sacó el pequeño frasco, debajo de este hay una hoja.

 

Leo cada línea detenidamente, vuelvo a releer nuevamente y niego.

 

—No me pidas hacer eso por favor, hago cualquier cosa menos eso.

 

—Tienes que elegir, tu hija o él.

 

—Rafael por favor, no puedo.

 

—De acuerdo despídete de tú hija porque no volverás a saber de ella —niego.

 

—Rafael, Rafael…


 

☆☆JARREL ☆☆



 

Ver las manos de Linda manchadas de sangre me dio tanto terror, y aún más cuando vi el lobo en suelo, pensé que estaría herida o algo, pero gracias a la diosa Luna no era así.

 

Ella colapsó en mis brazos y preferí que así fuera la lleve a casa y limpie sus manos, y la acosté en la cama, aunque después de despertar no pudo dormir más deseaba dar con ese maldito pícaro cobarde, pero si es un protegido de Anibal será difícil encontrarlo, el es como el supremo de los pícaros líder de todos, hace años ha estado luchando para obtener su supremacía, pero así como él hay muchos otros buenos lobos que aunque no forman parte de una manada controlan algunos territorios.

 

Al día siguiente fui a ver uno de esos viejos amigos que se cansaron de formar parte de una manada.

 

—Jarrel que bueno verte.

 

—Lo mismo digo, Maxwell, ella es Linda, mi pareja de vida.

 

—Qué gusto que la hayas encontrado y es una lástima que nos conozcamos en estas circunstancias —Linda le sonríe sin ánimos.




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