Jarrel.
Subí al auto y conduje hasta la dirección que me dio Waylon, al llegar le dije a Maxwell y a Waylon que se quedaría atrás, no quiero que Linda, ni Estrellita salgan lastimadas.
Caminé buscando el olor de Linda hasta que di con él.
—Está vez mataremos a ese perro rastrero.
—No Darek, está vez no quedará vivo.
—No sabes las ganas que tengo de arrancarle el cuello.
Corro a toda velocidad hasta llegar a donde ellos están. Rafael trata de acercarse a Linda.
—No te atrevas ponerle un dedo encima —digo al estar cerca de ellos. —Estás bien amor —asiente.
Rafael se mofa al verme, no puedo evitar ver a Linda, parece que haya pasado una década desde la última vez que la vi.
Se convierte en la hada para luego despedirse de mí no quiero que vaya sola pero se que tiene su lucha también no ella si no la hada.
Vuela hacia no se donde pero supongo que está siguiendo el rastro de Estrellita.
—Es hora de acabar con esto domesticado.
—No lo hubiera dicho mejor pícaro.
—Ella será mía, tú te puedes llevar el cadáver de la loba —miró al suelo donde yace el cuerpo de Amanda.
No siento ninguna pizca de dolor, ella se buscó esto, ella se juntó con las personas equivocadas, por querer algo que nunca estuvo, lo único que siento es pena por Leysa y su familia.
—¿Era tú amante, no?
—No he venido a charlar contigo.
—Me parece bien —dice transformándose.
Dejó salir a Darek que está ansioso por salir, caminó hacia él así como él camina hacia mí.
—Aunque la hayas marcado ella seguirá siendo mía —dice lanzando zarpazos los cuales esquivo.
—Sigue pensando que ella estará contigo mantenlo hasta tú último respiro.
—El único que morirá aquí serás tú —lanzó un golpe que le roza el cuello.
Sigo lanzando golpes al igual que él, no nos detenemos sólo en dos opciones me ha golpeado al igual que yo a él.
—Yo cuide de ella por tantos años, dónde estabas tú cuando ella estaba sola en la calle —dice logrando detener mi puño. —Sí según eres su destinado, dónde estabas cuando esos hombres intentaron abusar de ella.
—Hablas de tus hombres, esos fueron los únicos hombres que vi intentando hacerle daño —digo acertandole un golpe a los costados con las garras.
Le acierto otro en el otro costado, él también me propina un golpe en el abdomen. Puños van y vienen al igual que zarpazos, ninguno deja de atacar…
Limpio la sangre que brota de mi antebrazo, al igual que él limpia la sangre de su rostro.
—Ya basta de juegos Jarrel debemos ayudar a Linda.
—Estaba calentado, hacía tiempo que no tenía una pelea tan buena como esta.
—Me dejas en ridículo, soy un beta milenario y tú te pones a medir fuerzas con este rastrero.
—No te alteres, hay que dejarlo que agarre confianza.
Saco mis garras y me abalanzó sobre él, empiezo a dar golpes tras golpes acertando todos, lo hago retroceder hasta hacerlo chocar contra un árbol, él esquina el golpe, y mi puño impacta contra el árbol, este se parte en dos, me protejo del golpe que me iba a propinar. Nuestros puños impactan, no me detengo y sigo atacando, impactó un puño en su rostro que lo manda al suelo,
No lo dejó levantar y le sigo propinando golpes tras golpes, mis nudillos están lacerados, tengo algunas cortadas de sus garras, pero nada de eso nos impide seguir, quiero matarlo ya. Le propinó un puñetazo en la cabeza que lo hace cerrar los ojos.
Me levanto, él se acuesta de lado lo que aprovechó para propinarle una patada en su costado, patada que lo hace girar y chocar contra un árbol, dos minutos pasa para que se vuelva a incorporar.
—Te he subestimado, maldito domesticado —limpia su sangre.
Se abalanza contra mí, lo recibo con un golpe en la mandíbula, recibo uno a un costado, me voy contra de él tomando impulso y le propinó otro golpe en el rostro. Siento ese aroma que me embriaga por completo, giro mi cabeza para encontrarme con ella en forma de hada.
—¿Linda estás bien? —preguntó.
—Sí, ella está bien —responde eso quiere decir que la que tiene el control es la hada.
—¿Y tú? —digo para que no piense que solo me interesa Linda.
—También lo estoy, con cuidado —solo siento el impacto que me hace moverme de mi lugar.
—Gracias mí amor ya estaremos juntos —solo escuchar eso me hace hervir la sangre.
Me levanto y con la ayuda de un tronco me impulso para abalnzarme sobre él le doy varios golpes que lo hace retroceder, no conforme con eso lo pateo en las rodillas, lo logro poner de rodillas, lo golpeó una y otra vez. Saco mis garras y lo atravieso por los costados y me protejo de sus golpes, por último y para acabar con todo le doy un golpe en el pecho precisamente donde está su corazón, atravieso sus huesos así llegando con las garras hasta el.
—Ya no molestaras más, pícaro, lo siento mucho por Estrellita pero ella no merece un padre como tú —digo llevándolo al suelo.
Lo dejo en el suelo y saco mis garras de su pecho.
—Lin..da, Lin..da, Lin..da —susurra.
Miro hacia Linda, ella ya está en su forma humana, mirando horrorizada la escena que se acabó de dar. Camino hacia ella, ella corre hacia mí y me abraza, hundo mi nariz en su cuello.
—Lo siento amor pero debía —toma mi rostro y me besa de forma delicada.