Linda.
Regresamos a la casa de Jarrel, solo teníamos unas horas de haber llegado cuando alguien tocó la puerta.
Fui a ver quien era ya que Jarrel se encontraba hablando con Maxwell.
—Todo es tú culpa, ella está muerta por tu culpa, no debiste aparecer —me grita Leysa, sus ojos están rojos.
—¿De qué hablas? —preguntó confundida.
Se que se refiere a Amanda, pero que culpa tengo yo de que haya muerto.
—Tú apareciste en la vida de Jarrel y todo se volvió un caos casi lo matan por tu culpa…
—Leysa —la reprende Jarrel.
—No me hables así, soy tú luna, la luna de esta manada —dice eufórica. —Sí no la hubiese traído Amanda, estuviera viva, sabías que ella te amaba, que te seguía amando y tú la desechaste como si nada —Grita entre lágrimas.
—No voy a discutir algo que ya no viene al caso, Linda, es mi pareja destinada y no porque seas la luna de esta manada vas a venir a faltarle el respeto en su casa, entiendo tu dolor, pero tú prima se metió donde no debía y pagó las consecuencias.
—Como puedes decir eso, fue la mujer que estuvo contigo por varios años.
—Lo mismo pude decir yo con respeto a Waylon, pero no lo hice y sabes por qué, porque la diosa luna los destino a ustedes, acaso por tu enojo y dolor vas a reprochar los designios de la diosa luna.
—Era mi prima Jarrel, mi mejor amiga, sangre de mi sangre, era mi familia –dice Leysa cayendo de rodillas.
Jarrel se inclina y la toma del brazo, la ayuda a ponerse de pie.
—Y Linda, es mi mate Leysa, ella no es menos que tú, le debes respeto también, no puedes venir aquí y culparla por algo que ella no tiene que ver, Amanda, era una mujer adulta ella tomó sus decisiones, decisiones que la llevaron a la muerte, ella sola se buscó esto nadie la orilló a que lo hiciera.
—Lo hizo por ti, porque te amaba, y tú apareciste como si nada con alguien más, debiste entenderla también.
—Si yo también te pido que entiendas lo que pasó Linda, ella estuvo separada de su hija por cuatro días, fue encerrada en un calabozo por tu prima quien en realidad envenenó la comida, dime eso es amor. Ahora te pongo un ejemplo, si yo te dijera que debes dejar a Waylon porque había otra mujer enamorada de él tú lo harías —Leysa niega.
—Leysa mi amor qué haces aquí —dice Waylon tomándola en brazos.
—Ella la mató Waylon, quiero que le des el peor castigo —trago grueso.
—La llevaré a casa —dice Waylon caminando hacia afuera.
—Eso no pasará amor, se está dejando dominar por su dolor, pero en unos días recapacitara.
—Tal vez tenga razón si no me hubieras encontrado ella no hubiera hecho todas estas locuras que hizo —Jarrel toma mi barbilla para que lo mire.
—Amor mírame, no digas eso ni de chiste, nuestros caminos se iban a cruzar tarde o temprano y esto iba a ocurrir así lo quisiera o no, así que no digas eso, o te arrepientes de que te haya encontrado, te arrepientes de ser mi pareja.
—No Jarrel, te amo, como podría arrepentirme de algo con respecto a ti es más repetiría todo nuevamente con tal de estar a tú lado —digo acariciando su rostro.
—Entonces desecha tales pensamientos que yo no me arrepiento de nada volvería a esa cafetería mil veces, golpearía a quien sea nuevamente es decir todo lo haría tal y como lo hice incluso hasta mucho mejor.
—Jarrel, te amo —me pongo de puntillas para besarle.
—Bueno yo los dejo, par de enamorados, siempre lo he dicho "los que no se bañan tienen suerte" —sonrío.
—Gracias por todo Maxwell.
—No hay de que Linda, fue divertido acabar con esos picaros. Jarrel, espero verte con un cachorro pronto —abro mis ojos.
—Espero en la diosa luna que me de ese privilegio —miro a Jarrel.
—Así será verdad Linda —siento mi rostro arder en llamas. —Vendrá cuando sea su tiempo —Maxwell sale de la casa y sube a su auto.
Suelto un suspiro cansado y pesado, aun no me creo que Leysa se haya puesto así conmigo me da tristeza recordar como me miraba, como me hablaba.
—Linda mi amor olvida eso, estas así por Leysa verdad —las lágrimas se me escapan.
—La consideraba mi amiga, al fin pude decir encontré una persona con quien hablar de cualquier tema, pero mira. No es justo que me culpe por algo que yo no estuve que ver, yo no tengo culpa que ella haya seguido ilusionada contigo, aun sabiendo que ya tenias pareja, no es justo que me culpe por su muerte.
—No lo es amor, el que hablaba era su dolor no ella.
—No se supone que los licántropos son seres inteligentes, ella debería entender el porqué su prima murió.
—Sí amor pero su dolor no se lo permite —me abrazo a él.
—Solo quiero descansar y olvidar todo lo que paso el día de hoy —me toma en sus brazos y me mira.
—Tomaremos una ducha y dormiremos hasta el día siguiente si lo deseas —asiento.
Sube las gradas conmigo en brazos, prepara la ducha y tomamos un largo baño, al salir, me coloco la camisa de su pijama y nos acostamos a dormir.
Tengo una conversación pendiente con Diana, pero en este momento lo único que deseo es dormir al lado de las dos personas que amo.
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Al despertar Jarrel entra de la mano con Estrellita y una charola en la otra, me incorporó, la tomó en brazos y la llenó de besos, ella empieza a sonreír, hasta que empieza llamar a Jarrel, pero no por su nombre, sino como papi. Sonrío al escuchar esa palabra.