La medicina del amor

Prólogo o esa parte antes de empezar la historia para que entiendan el contexto

Hola, me llamo Maritza, soy estupenda, magnífica y tengo un gran trasero. Es lo único y necesario que deben de saber sobre mí por el momento. ¿Qué como creé esta oscura página ? Pues este es el prólogo ¿no? así que es aquí en donde les cuento la historia aburrida del como hice esto. 

Sábado, a las 6:45 pm, ahí estaba yo,en la habitación de los nerds de la escuela, fumanado marihuna ilegalmente sin que la hermana María se de cuenta. Miraba el techo y recordaba mis años de vida en este estúpido centro educativo ¿Qué hice? mejor dicho ¡Qué no hice!, las reuniones ilegales despues de las 7pm, los besos a escondidas con los chicos del pabellón B, mi relación amorosa/sexual con mi profesor de física, mi amor no correspondido hacia Archie Douglas, mis mejores amigos y las pelucas de la directora. Joder, si que hice muchas cosas maravillosas.....pero, nadie me recordará cuando me vaya, quizá algunos chicos de años menores, pero ¿Cuándo ellos se vayan, qué? seré nada, me volveré nada en este inmundo mundo. Con las drogas en todo mi cerebro y mis ganas de trascendencia como cualquier ser humano, me paré de la cama inmediatamente y me acerqué a mi nerd amigo Lucas.

-Tú, cerebrito, utiliza esa hermosa cabeza para crear una página web-hablé-será como una red social , ya sabes, donde los usuarios crean cuentas, el tema será contrar aquellos secretos amorosos de este fétido internado.

-Dios Maritza, en serio te pasaste con las malditas drogas...

-Es una buena idea, ¿acaso no tienen algun crush por alguién de aquí y jamás podrán contárselo? ¿Algún sucio secreto?, vamos Lucas, podemos hacerlo y si no, le pedimos ayuda a tu familia; joder tío tienes toda esa fortuna familiar a tu disposición ¡utilízala compadre!-exclamó con entusiasmo Jason 

-Genial, idiotas mañana nos encontramos en su hora de descanso. Ya son pasada las 7pm, si me encuentran seré castigada de por vida- exclamé mientras abría la ventana y saltaba hacia el primer piso y corría hacia mi eficicio, conocía de memoria aquel camino, los atajos y el pequeño secreto que tenía con el portero, quien salía a tomar café para que yo pudiera pasar sin que me detectaran las hermanas. 

Me sentía bien y viva, estaba haciendo algo maravilloso por fin, algo bueno en mi estúpida vida. Me gustaba lo que iba a hacer. 

 

 




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