~Stefany~
🩰
Las luces del escenario estan provocado que mi visión sea borrosa ... O es la simple presencia de una persona que jamás pensé que volviera aver. Mi madre.
La última vez que la mire fue cuando tenía siete años, ese día mi padre y yo, lloramos amargamente por su abandono. Pase día y noche viendo por el ventanal de la sala, queda hacia el camino, por donde ella , salió con dos maletas y sin mirar atrás.
Tenía la esperanza de viera. Que ingenua fuí, nunca volvió y papá se volvió un hombre frío, ausente y carente de cariño. Rómulo O'Connor se dedicó en lleno en sacar adelante, la empresa por la qué hoy día es muy reconocida mundialmente. La cual también nos saco de la miserias por la cual mi madre nos abandono.
La mujer que hace años dejó de llamarse madre, no apartado la mirada en mí. ¿Por qué vivió?¿Que no tiene vergüenza tan siquiera por lo que hizo? Que descaro la verdad.
Escucho la voz de mi guía, exigiendo más concentración. Pero la verdad es que no se lo que me pasa.
—Detente.— vocifero, su voz sonado enojado y cansado—. ¿Que sucede O'Connor? Hoy estás muy ausente.
—Lo siento. Trataré de empezar y hacer las líneas que corresponde.— trato de disculparme,por mi falta de empeño.
—No. Por hoy la clase termino. —trago grueso, mis ojos se empeñan con un rastro de que las lágrimas quieren salir.— , Mañana te quiero aquí temprano, y necesito. No te exijo que lo hagas mucho mejor que hoy . Sabes que estas a pocos días para el gran Evento de la danza de la bella durmiente. Y quiero que ese día seas , la más radiante.
Asiento sin aliento. Se que esta es una buena oportunidad para que mi carrera como bailarina de ballet me lleve hacer una profesional en danza y bailar en varios países, no solo en California...si no en toda Europa.
—Lo prometo Marcus. Mañana me esforzaré más. —le doy mi mejor sonrisa, pero no disimula en lo más mínimo lo frustrada y cansada que me encuentro.
Caminó a mi casillero donde tengo mi bolso y cambio de zapatos. Una vez cambiada, me dirijo a la salida. El problema es que en la entrada me espera Renata mi madre .
Viste un traje de tres piezas, color perla. La hace ver distinta, con clase.
—Stefany, hija.—pronuncio mi nombre, como si estuviera arrepentida.
No le contestó, solo la ignoró y la esquivo olímpicamente. Pero antes de llegar a mi carro soy detenida por su mano, en mi brazo. Me volteo y me sacudo bruscamente, detestabdo su tacto.
—Hija, sé que estás enojada conmigo.—argumento con vos dolida.— .Pero no es vuelvo para ser un problema en tu vida.
—Entonces aque has venido, Renata.—demandó. Pero que desfachatez de esta mujer querer venir y hablar como si en verdad estuviera arrepentida en aver abandonado a un niña . Su niña.
—Se que no tengo, perdón por lo que te hice, mi amor — susurro, negando con los ojos empañados en lágrimas— . Pero necesito de tu ayuda...
—Espera. Necesita de mi ayuda, es encerio. Y que vienes después de años de haberte ido, y ahora vienes aquí, llorando y dices que necesitas de mi ayuda. Por dios eres una impocrita Renata. — le suelto elevando mi tono de voz, una que desde hace tiempo quería sacar.—¡NOS ABANDONASTE , PAPÁ SUFRIÓ POR TU MALDITO ABANDONÓ . YO IGUAL SUFRIR POR TU AUSENCIA!.— ya para este entonces, lo que salía de mis labios era gritos , de una niña que necesito mucho de su madre. Madre que prefiero irse con otro por qué , mi papá no la complacencia en lo económico.
Los sollozos de Renata me estaban dando una maldita jaqueca, necesito salir de aquí. Por qué si no... Si no terminare volviéndome loca.
—No vuelvas a buscarme.
Y sin más me subí al auto, le hice una señal al chofer, y este arranco dejado atrás el amargo sabor de un encuentro que jamás en mi vida pensé que tendría el valor para enfrentarla y decirle lo mucho que me dolió su partida.