El viaje desde el campamento hasta la torre de comunicación les resultó bastante complicado. La nieve y el viento parecían aumentar cada vez que daban un paso. Rainer y Fred conservaban aún sus varillas, de manera que cada dos metros las hincaban en la nieve, porque aún existía la posibilidad de encontrar, en algún sitio de esa montaña, aquel cuerpo de metal. Aunque todos sabían, o sospechaban, que no lo encontrarían nunca, no de esa forma.
Fred empezó a sentirse un poco decaído y afiebrado poco antes de que divisaran la torre. Bristol lo recostó sobre la nieve y le suministró una nueva dosis de Sero 2. Fred tembló, cerró los ojos y los puños, varias veces, como si estuviera convulsionando, y luego se puso de pie con cierta dificultad. Pudo seguir caminando, aunque se mareaba y a veces parecía estar a punto de desmayarse. Rainer le preguntó a Bristol si una doble dosis de aquel refuerzo no sería inconveniente, y Bristol simplemente le respondió que había que esperar unos 10 minutos para saberlo.
Afortunadamente, el organismo de Fred lo toleró, y pudo seguir adelante. Pero la destreza del encargado de la enfermería no podría protegerlo del mal que le sobrevendría más tarde, a Fred y a todos los demás, porque ninguno de ellos iba a salir con vida de esa montaña. Ni siquiera Rainer, el temible Rainer.
- Esperen - dijo Brass-. Mejor entremos de a uno. Si está allí adentro podría matarnos a todos al mismo tiempo. Si bien durante muchos años su función principal ha sido la vigilancia, podría convertirse en una verdadera máquina de matar si lo creyera necesario. Entraré solo. Gritaré si me encuentro en peligro.
- ¿Y en ese caso qué haremos nosotros? - preguntó Kent.
- Preparen sus armas - dijo Brass-. Todas las que tengan. Deben tratar de dispararle en la cabeza si se encuentran con él, la misma cabeza por la cual nos encontramos en esta situación. Pero, en ese caso, no ingresen todos al mismo tiempo, y tampoco solos. Yo intentaré, primeramente, llegar a la oficina principal y enviar la señal. Luego exploraré los 3 pisos de la torre. Esperen aquí, y vayan revisando sus armas. Procuren que todas estén cargadas.
Brass ingresó a la base de la torre, donde supuestamente estaba la oficina principal, y los otros se quedaron afuera, entre la nieve y ese viento desquiciado, esperando. El sol se parecía a un amarillento faro de automóvil cuya luz intentaba atravesar un espeso banco de niebla, sin conseguirlo totalmente. Rainer lo observaba con preocupación.
- Si no da señales de vida en una hora - dijo-, nos iremos. No quiero que la noche me sorprenda aquí. Nos dijeron que debíamos encontrar una "pieza de metal automatizada", nada más que eso. Nadie nos avisó de este peligro. Si esto no funciona, empezaremos a descender. Saldremos de esta montaña como sea.
Nadie dijo nada más. Esperaron, durante casi una hora. Kent proponía ingresar a la torre y Rainer insistía con descender, aunque no dispusiera de ningún vehículo para ello, por lo cual el viaje hasta el pie de la montaña les llevaría un par de meses.
Discutieron y Rainer se marchó solo. Nadie quiso acompañarlo. Kent y los demás ingresaron finalmente a la torre y buscaron inútilmente al profesor Brass entre enormes maquinarias y escritorios. Tampoco lograron identificar una oficina central. Fred decidió ir a explorar los pisos superiores y los otros continuaron la indagación en la planta baja. Jeremy, uno de los hombres que había llegado en los helicópteros con el profesor, encontró un pasillo que conducía a otra sección de la torre y entramos en él, con la esperanza de localizar la oficina central.
Llegaron a un recinto rectangular donde hallaron la estructura de un tablero de control, pero cubierta por una placa, por lo que los controles no estaban a la vista. Bristol la corrió, con la expectativa de que el descubrimiento de los controles les haga saber que ésa era, efectivamente, la oficina central, pero debajo de la placa había una concavidad, de casi un metro de profundidad, y dentro de ella un cuerpo, que había sido retorcido y ubicado de tal manera que pueda caber en ese espacio.
Era el cadáver de Brass. Los controles habían sido arrancados, y en su lugar colocado el cuerpo sin vida del profesor.
Editado: 23.07.2026