El vehículo que lo sacó de aquella ciudad fue uno de los tantos eslabones de una larga cadena de enormes camionetas militares, que llegaron, al cabo de 12 horas, a un territorio alto y vallado, donde había toda clase de instalaciones y, sobre todo, gente, miles de personas que iban y venían, desorientadas, pidiendo una explicación, discutiendo entre sí, y entre tantos desconocidos estaba también el teniente Room y sus colaboradores. Sterner se acercó a él apenas descendió del camión.
- ¿Cómo anda teniente? - le dijo-. Tanto tiempo... ¿Me puede explicar qué está sucediendo?
- Me sorprende que no lo sepa - dijo Room-. Usted estuvo con Rainer durante la última etapa del proyecto.
- ¿Y eso que tiene que ver? - dijo Sterner-. ¿Usted cree que él me hubiera confiado alguno de sus propósitos? Yo los conozco, o los sospecho, pero porque los deduje por mí mismo. Rainer nunca me habló de eso.
- Bien- dijo Room-,.entonces quizá entienda por qué ahora estamos ante dos problemas. El droide quiere eliminarnos, pero, además, gracias a su capacidad telepática, gracias a esa maldita "función secreta", puede llevar a los otros neurones a la misma "inversión ética" que él sufrió. Y eso, posiblemente, ya esté sucediendo. Muchos neurones han abandonado sus puestos de vigilancia. No sabemos dónde están. Por lo que tememos otro posible ataque, pero desde el espacio. Sí, sabíamos que este día podía llegar, en cualquier momento. Durante los últimos años el desarrollo tecnológico ha incrementado un riesgo: que todos los recursos de nuestra civilización queden en manos de entidades artificiales. Rainer no sólo buscaba al Neuron H - 10 para perpetuar su propia consciencia, sino para que aquel riesgo se concrete. Él pensaba que las entidades artificiales debían pasar a ser la especie dominante en nuestro planeta, que la humanidad ya debía ceder ese lugar de privilegio. Y este traspaso es posible gracias a esa función, que, creo, ya no tiene nada de "secreta".
- ¿Usted cree que el droide no usará esa función directamente contra la humanidad? - preguntó Sterner -. Porque esto era lo que temíamos.
- No - dijo Room-. Posiblemente la esté usando para esto otro, para levantar todo un ejército a su favor. ¿Cuántos neurones hay en el espacio? ¿Miles? Entonces prepárese, porque ese ejército será también quien tome las riendas de nuestro mundo cuando la humanidad haya sido lo suficientemente reducida. Los primeros miembros de la nueva especie dominante, los que darán comienzo a una nueva civilización con las piezas y los instrumentos de nuestra propia civilización, que nosotros, tan burdamente, hemos dejado en sus manos.
Editado: 06.09.2026