La Mentira Más Hermosa

52. Diferente

—Voy a salir.

Aldrick levantó apenas la vista desde el escritorio.

—¿Con quién?

Avery tomó tranquilamente las llaves del auto.

—Amigos de la universidad.

Eso ya era raro.

No la salida.

La manera en que lo dijo.

Demasiado calmada.

—¿Y vas a regresar a una hora decente o debo preparar un operativo policial otra vez?

Ella sonrió apenas.

—Prometo no desaparecer hoy, Aldrick.

Otra vez ese tono suave.

Controlado.

Y otra vez esa sensación incómoda.

Aldrick la observó salir de la mansión mientras algo en su cabeza gritaba que había algo profundamente incorrecto pasando frente a él.

-----------------------------------------------------------------------------------------

El restaurante estaba lleno de música y conversaciones cuando Avery llegó.

Ian Mercer fue el primero en verla entrar.

—¡Ashbourne!

Ella sonrió ligeramente acercándose a la mesa.

—Mercer.

Los otros amigos comenzaron a saludarla inmediatamente.

Pero poco a poco las sonrisas empezaron a volverse raras.

Porque sí, físicamente era Avery.

Pero algo no encajaba.

—Wow —comentó una chica riéndose—. Hoy no vienes a incendiar nada.

—Todavía tenemos tiempo.

La respuesta salió elegante.

Demasiado elegante.

Ian frunció apenas el ceño mientras Avery tomaba asiento.

—¿Todo bien contigo?

—Perfectamente.

Otra vez.

Demasiado tranquila.

Uno de los chicos empezó a contar algo sobre unos exámenes finales mientras Avery escuchaba en silencio absoluto.

Eso sí era aterrador.

Porque normalmente Avery:

* interrumpía,
* exageraba historias,
* hacía comentarios absurdos,
* o iniciaba discusiones innecesarias.

Esta versión sólo observaba.

Analizaba.

Ian terminó inclinándose apenas hacia ella.

—Ok, oficialmente esto da miedo.

Ella levantó apenas la mirada.

—¿Qué cosa?

—Estás demasiado normal.

Pequeña sonrisa.

—Tal vez estoy creciendo emocionalmente.

Todos soltaron pequeñas risas.

Excepto Ian.

Porque él sí la estaba observando cuidadosamente.

Y algo definitivamente no le cuadraba.

—Ashbourne —comentó otro chico divertido—. Dile a Olivia lo que le gritaste al profesor de historia la otra vez.

Silencio.

Avery sostuvo su copa unos segundos.

—No lo recuerdo.

—¿Qué?

—No recuerdo qué dije.

La mesa quedó extrañamente callada apenas un momento.

Porque eso sí era raro.

Avery siempre recordaba perfectamente sus propias locuras.

Ian habló lentamente:

—Le dijiste que su clase tenía “la energía corporativa de un funeral”.

Ella inclinó apenas la cabeza.

—Suena como algo que diría.

Pero incluso eso sonó extraño.

Como si hablara de alguien más.

Olivia soltó una pequeña risa incómoda.

—¿Segura que estás bien?

Avery tomó un pequeño sorbo de agua antes de responder tranquilamente:

—¿Nunca sienten que actúan diferente dependiendo del lugar?

—Sí, pero no como tú ahora mismo —murmuró Ian.

Ella lo miró directamente.

Y por un segundo Ian sintió un escalofrío raro.

Porque los ojos de Avery parecían demasiado fríos esta noche.

Demasiado conscientes.

—¿Eso te molesta? —preguntó ella suavemente.

—No… sólo…

Ian dudó.

—Siento que hoy no estoy hablando con la Avery de siempre.

Silencio.

Peligroso silencio.

Y entonces Avery sonrió lentamente.

Una sonrisa elegante.

Calculada.

—Tal vez nunca conociste realmente a Avery de todos modos.

La frase dejó algo extraño flotando en la mesa.

Algo incómodo.

Porque por primera vez…

Incluso sus propios amigos sintieron que había algo mal en Avery Ashbourne.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.