La Mentira Más Hermosa

53. Provocación

Aldrick ya estaba irritado desde antes de que Avery regresara.

Porque eran casi las once de la noche.

Y aunque técnicamente ella había prometido volver…

Eso no impedía que él revisara el reloj cada diez minutos como un enfermo mental.

Leonard, sentado frente a él en el despacho, lo observaba con diversión apenas disimulada.

—¿Quieres que te consiga una correa o algo así?

Aldrick levantó la mirada lentamente.

—Cállate.

—Sólo digo que nunca te había visto actuar como esposo abandonado.

—No soy su esposo.

—Ajá.

El sonido de un auto entrando finalmente al frente de la mansión interrumpió la discusión.

Aldrick se puso de pie inmediatamente.

Leonard sonrió.

—Qué rapidez tan emocional.

—Voy a ignorarte.

Bajó las escaleras directamente hacia la entrada principal.

Y entonces la vio.

Avery estaba riéndose.

Riéndose.

Apoyada casualmente junto al auto de Ian Mercer como si no existiera absolutamente ningún problema en el mundo.

Pero eso no fue lo que hizo tensarse a Aldrick.

Fue la manera en que ella lo miró apenas lo vio salir.

Porque esa sonrisa…

Esa maldita sonrisa tranquila y calculadora…

Parecía completamente intencional.

Ian también levantó la vista.

Y honestamente pareció reconsiderar instantáneamente quedarse ahí.

Inteligente.

—Bueno —murmuró él—. Creo que ya llegaste viva.

Avery sonrió apenas.

—Milagrosamente.

Aldrick bajó el último escalón lentamente.

Frío.

Demasiado frío.

—Son casi las once.

Ella giró apenas hacia él.

—Y aun así el mundo sigue existiendo. Impresionante.

Leonard apareció detrás de Aldrick observando toda la escena con interés morboso.

—Oh, definitivamente hoy da miedo.

Ella ignoró completamente el comentario.

En cambio dio un pequeño paso hacia Ian.

Demasiado cerca.

Y eso fue completamente intencional.

—Gracias por traerme —dijo suavemente.

Ian tragó saliva apenas.

Porque incluso él empezaba a notar que algo raro estaba pasando.

—Sí… claro.

Avery inclinó apenas la cabeza observándolo.

—Deberíamos salir otra vez.

Silencio.

Aldrick apretó la mandíbula inmediatamente.

Leonard lo miró de reojo.

Divertidísimo para él.

Peligrosísimo para la salud mental de Aldrick.

Ian claramente no sabía dónde mirar.

—Eh… sí. Claro.

Ella sonrió apenas.

Después finalmente volvió la mirada hacia Aldrick.

Y ahí estaba otra vez esa sensación insoportable.

Como si ella estuviera provocándolo deliberadamente.

Estudiando cuánto podía tensarlo antes de hacerlo explotar.

—Buenas noches, Aldrick.

La manera suave en que dijo su nombre fue peor.

Mucho peor.

Porque Avery normalmente lo llamaba Castell cuando quería fastidiarlo.

Pero esta versión…

Esta versión parecía disfrutar otras cosas.

Ian aprovechó inmediatamente la tensión para retroceder hacia el auto.

—Bueno. Yo ya me voy antes de morir accidentalmente.

Leonard soltó una risa.

—Decisión inteligente.

Ian arrancó prácticamente huyendo del lugar.

Y apenas el auto desapareció…

El silencio entre Avery y Aldrick se volvió pesado.

Ella seguía tranquila.

Demasiado tranquila.

Aldrick bajó lentamente la mirada hacia ella.

—¿Te divertiste?

—Mucho.

—Se nota.

Ella sostuvo su mirada unos segundos más.

Y entonces sonrió lentamente.

Victoria pura.

—Qué lindo. Pareces celoso otra vez.

Leonard murmuró inmediatamente:

—Ok, yo definitivamente no debería estar aquí para esto.

Y desapareció escaleras arriba antes de quedar atrapado en medio de aquella guerra rara entre ambos.

Aldrick volvió la mirada hacia Avery.

—¿Estás intentando provocarme?

Ella inclinó apenas la cabeza.

—¿Está funcionando?

Silencio.

Y eso fue suficiente respuesta.

Porque la sonrisa de Avery creció apenas.

Satisfecha.




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