La comida comenzó tranquila. Demasiado tranquila para los estándares normales de la mansión, eso ya resultaba extraño.
Avie estaba sentada frente a Leonard mientras él hablaba sobre uno de sus proyectos arquitectónicos con exageraciones dramáticas sólo para hacerla reír. Y funcionaba, demasiado bien.
—Te juro que ese cliente quería una escalera “emocionalmente inspiradora”.
Avie soltó una pequeña risa.
—¿Y eso qué significa?
—Ni idea, pero cobré más caro por fingir que sí entendía.
Ella volvió a reírse bajito y Leonard claramente estaba disfrutando la atención. Aldrick en cambio observaba la escena en silencio desde el otro lado de la mesa, porque empezaba a notar algo.
No.
Más bien empezaba a confirmarlo.
Avie buscaba constantemente a Leonard con la mirada, cada vez que hablaba, cada vez que hacía un comentario, cada vez que sonreía, incluso la postura de ella cambiaba apenas cuando él le prestaba atención, más relajada, más luminosa. Leonard también terminó dándose cuenta.
—Ok —murmuró divertido—. ¿Por qué siento que tengo club de fans?
Avie bajó inmediatamente la mirada avergonzada.
—No es eso.
—Claro que sí.
Ella escondió apenas una sonrisa detrás del vaso. Aldrick sintió algo incómodo tensarse dentro de él, porque era obvio, ridículamente obvio.
Avie estaba desarrollando un enamoramiento por Leonard, y Leonard, siendo Leonard, parecía encantado con eso.
—Creo que eres la única Ashbourne que me soporta —comentó él divertido.
Avie levantó apenas la mirada.
—A mí me agradas.
Silencio.
Aldrick dejó lentamente los cubiertos sobre la mesa.
Leonard sonrió satisfecho.
—¿Escuchaste eso? Ya gané oficialmente.
—No exageres.
—Aldrick está celoso porque soy el favorito.
Avie soltó otra pequeña risa suave y maldita sea, eso irritó todavía más a Aldrick, porque esa risa… esa versión tranquila de Avery… parecía bajar demasiado fácil la guardia con Leonard, mucho más de lo que lo hacía con él.
—¿Qué tanto se conocen ustedes dos realmente? —preguntó Aldrick de repente.
Ambos levantaron la mirada hacia él.
Leonard arqueó una ceja.
—¿Perdón?
—Pregunté algo simple.
Avie se acomodó nerviosamente un mechón de cabello detrás de la oreja.
—Sólo hablamos algunas veces…
—Y claramente eso bastó para convertirme en su persona favorita.
—Leonard.
—¿Qué? Mira cómo me mira.
Avie abrió ligeramente los ojos avergonzada.
—¡No lo miro así!
Leonard soltó una carcajada.
—Dios mío, sí lo haces.
Ella inmediatamente desvió la mirada completamente roja.
Y ahí estuvo otra vez esa sensación incómoda dentro de Aldrick, porque incluso él podía verlo perfectamente ahora... Avie quería la atención de Leonard, la buscaba constantemente, como si se sintiera segura cerca de él. Eso le desagradó más de lo que debería.
Leonard finalmente notó el silencio pesado de Aldrick y sonrió lentamente.
—Oh no.
Aldrick lo miró frío.
—¿Qué?
—Nada.
La sonrisa de Leonard creció apenas.
—Sólo estoy intentando entender por qué pareces tan molesto por algo tan inocente.
Aldrick volvió la mirada hacia su plato y eso fue suficiente respuesta para Leonard, porque inmediatamente soltó una pequeña risa divertida.
—Dios mío.
—Cállate.
—No, espera. Esto se volvió muchísimo más interesante.