Resolver el desastre costó:
* una donación absurda para la biblioteca,
* reemplazar el estante,
* cubrir daños,
* y una amenaza apenas disimulada de demanda por parte de los padres del estudiante.
Aldrick solucionó todo en menos de una hora.
Dinero.
Como siempre.
Pero incluso él estaba perdiendo paciencia.
El camino de regreso a la mansión fue incómodamente silencioso.
Avery iba sentada atrás mirando por la ventana con los brazos cruzados, molesta.
Leonard observaba el ambiente como alguien viendo una bomba a punto de explotar y… no estaba equivocado.
Finalmente Aldrick habló:
—¿Empujar un estante te pareció una reacción razonable?
—No se cayó tan fuerte.
Leonard soltó una pequeña tos intentando esconder la risa. Aldrick lo fulminó con la mirada por el espejo.
—No la ayudes.
—Lo intento pero está difícil no admirar el nivel de caos.
Avery sonrió apenas y eso irritó todavía más a Aldrick.
—¿Te parece gracioso?
Ella volvió a cruzarse de brazos.
—Él empezó.
—Avery, casi le rompes la cabeza a alguien.
—Sólo le cayó encima una esquina.
Leonard murmuró:
—Eso no ayudó en absoluto.
Aldrick apretó ligeramente la mandíbula antes de volver a hablar:
—¿Por qué no simplemente te fuiste?
Avery soltó una pequeña risa incrédula.
—Porque estoy cansada de que todos digan esa palabra.
El ambiente cambió inmediatamente, más pesado. Ella seguía mirando por la ventana cuando habló otra vez:
—Loca.
Silencio.
—Siempre es “Avery está loca”, “Avery exagera”, “Avery perdió el control”.
Su voz ya no sonaba furiosa, sólo cansada.
—Y luego todos me miran como si fuera un animal raro.
Leonard desvió lentamente la mirada hacia ella, porque ahora entendía demasiado bien por qué esa palabra la hacía explotar.
Aldrick sostuvo el volante con más fuerza.
—No debiste reaccionar así.
—Lo sé.
La respuesta salió inmediata esta vez, sin pelea, sin sarcasmo. Eso hizo que ambos hombres levantaran ligeramente la mirada hacia ella. Avery seguía viendo hacia afuera.
—Pero a veces siento que voy a explotar si no hago algo.
La frase dejó el auto en silencio. Eso dolió más de lo esperado ya que ahora Aldrick sabía que dentro de ella había demasiadas cosas ocurriendo al mismo tiempo.
Demasiadas voces.
Demasiado caos.
Cuando finalmente llegaron a la mansión, Avery salió primero del auto, pero Aldrick habló antes de que pudiera entrar.