La Mentira Más Hermosa

71. Una sola persona

La mansión estaba en silencio, demasiado. Avery seguía sentada sola en la sala rodeada por los restos rotos de los documentos que Victoria había dejado, pero ya no los estaba viendo realmente, porque algo dentro de ella acababa de quebrarse.

Lento.

Doloroso.

Inevitable.

Sus ojos seguían clavados en una de las fotografías arrugadas sobre el suelo.

La fiesta, aquella fiesta, la noche donde conoció a Aldrick Castell, hace cinco años, donde lo humilló frente a todos, donde creyó que sólo había sido un desconocido arrogante más, pero después... horas después de esa fiesta, vino el accidente, el auto, la sangre, la oscuridad. No se encontró al culpable.

Y ahora… ahora entendía, él estaba ahí, siempre había estado ahí.

Fue él.

La respiración de Avery comenzó a romperse lentamente, porque eso cambiaba todo, no había sido destino, no había sido casualidad, no había sido que Aldrick Castell decidió salvar a una chica rota porque le importaba.

Era culpa, simple culpa.

Victoria tenía razón, Aldrick no la había llevado a casa porque quisiera salvarla, la llevó porque él fue parte de lo que la destruyó.

Avery soltó una pequeña risa rota, vacía, patética y eso fue peor que llorar, porque durante meses… por primera vez en toda su vida… había creído algo ridículamente estúpido.
Que alguien finalmente se había quedado por ella, una sola persona, eso era todo lo que necesitaba.

No pedía amor.
No pedía una familia.
No pedía comprensión.

Sólo una persona que decidiera no irse y ni siquiera eso era real.

La primera lágrima cayó silenciosamente sobre su mano. Después otra. Y otra. Hasta que finalmente ya no pudo contener nada. El llanto salió violentamente, desesperado, como si hubiera estado atrapado demasiado tiempo dentro de ella.

Avery se dobló sobre sí misma en el sofá intentando respirar mientras las lágrimas seguían cayendo sin control, porque dolía, dolía demasiado, más que sus accidentes, más que el abandono, más que cada vez que sus padres fingieron que no existía, porque esto había sido esperanza y Avery nunca debió permitirse tener esperanza.

—Qué idiota… —sollozó entre lágrimas.

Su pecho dolía, su cabeza dolía, todo dolía. Siguió llorando hasta quedarse sin fuerza, hasta que el cuerpo comenzó a temblarle completamente agotado, en el fondo, ella ya sabía la verdad desde hace tiempo.

Nadie se quedaba por Avery Ashbourne, nadie la elegía realmente, sólo era un problema que la gente intentaba manejar hasta cansarse.

Las lágrimas seguían cayendo mientras lentamente se dejaba caer sobre el sofá abrazándose a sí misma.
Pequeña.

Rota.

Sola.

Y por primera vez desde que llegó a esa mansión… Avery dejó de intentar fingir que no le importaba.

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NOTA: Sobre el accidente que se habla, ocurrió cuando Avery tenía quince años, sucede después de conocer a Aldrick en la fiesta (capítulo 2). Saliendo de ahí, ella sufrió un accidente automovilístico (Importante: recordar este detalle). 🤷‍♀️👀




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