La Mentira Más Hermosa

77. Vuelve

Tres semanas. Veintiún días completos sin Avery y ahora era Aldrick quien se estaba volviendo loco.

Astrid siempre estaba.
Avie apenas por momentos cortos.

Pero Avery… nada.

Ni una sola vez.

Y eso empezaba a asustarlo más de lo que estaba dispuesto a admitir.

--------------------------------------------------------------------------------

Esa noche la mansión estaba completamente dormida cuando Aldrick terminó frente a la habitación de Avery.

O de todas ellas.

Ni siquiera sabía ya cómo llamarla.

Se quedó unos segundos observando la puerta cerrada, ridículo, completamente ridículo. Aldrick Castell no era el tipo de hombre que entraba en habitaciones ajenas a medianoche sólo porque extrañaba a alguien, aun así… giró lentamente la perilla, la habitación estaba oscura, silenciosa, la única luz venía de la luna entrando por el balcón y ahí estaba ella, dormida sobre la cama.

Finalmente Avery.

Él lo supo inmediatamente, porque incluso dormida había algo inquieto en ella, las cejas apenas fruncidas, la respiración irregular, como si estuviera peleando incluso dentro de sus sueños.

Aldrick sintió algo apretarse dentro del pecho apenas la vio. Dios. Había extrañado demasiado a esa chica problemática. Se acercó lentamente hasta sentarse al borde de la cama.

Avery ni siquiera despertó, seguía profundamente dormida, agotada, como si llorar durante días finalmente hubiera terminado por consumirla.

Aldrick levantó lentamente una mano hacia su rostro, dudó apenas un segundo, después apartó con suavidad algunos mechones de cabello de su cara.

La piel de Avery estaba tibia y demasiado frágil bajo sus dedos. Él acarició lentamente su mejilla mientras la observaba dormir.

—Ya fue suficiente, Avery… —murmuró bajito.

Ella se movió apenas entre sueños, pero no despertó. Aldrick tragó lentamente, porque ahora que estaba ahí… ahora que finalmente la tenía enfrente… todo lo que había evitado aceptar durante meses se sentía demasiado evidente.

La extrañaba.
Le preocupaba.
Y verla desaparecer de esa manera le había dolido muchísimo más de lo esperado.

Sus dedos se deslizaron lentamente entre el cabello de Avery, suave, cuidadosamente, como si temiera romperla más.

—Vuelve —susurró apenas.

La respiración tranquila de Avery fue la única respuesta. Aldrick bajó lentamente la mirada hacia ella, se veía tan pequeña dormida, tan diferente de la tormenta insoportable que normalmente era.

Él sonrió apenas, cansado, derrotado quizás.

—Extraño a la loca que adopté.

La frase salió casi como una confesión, pequeña, honesta y después de unos segundos más… Aldrick terminó inclinándose lentamente hacia ella.

Sus labios rozaron suavemente la frente de Avery, un beso ligero, cuidadoso, como si incluso dormida mereciera extremada delicadeza.

Cuando volvió a separarse, permaneció ahí unos segundos más acariciando distraídamente su cabello y por primera vez en semanas… Avery pareció relajarse un poco entre sueños, como si hubiera reconocido inconscientemente que él seguía ahí.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.