La mentira perfecta

Capítulo 1: La novia que nunca llegó

La mañana amaneció radiante en la ciudad. El lujoso hotel Salvatierra estaba decorado con miles de rosas blancas, cristales y velas. Era el día de la boda del año.

En la suite principal, Daniela Andrade observaba su vestido de novia frente al espejo. Aunque sonreía, en sus ojos había preocupación.

—Tengo la sensación de que algo malo va a pasar... —susurró.

En ese momento, su hermana gemela, Camila Andrade, entró en la habitación.

—¿Todavía tienes nervios? Es normal. Hoy comienza una nueva etapa de tu vida.

Daniela abrazó a Camila con fuerza.

—Si algún día desapareciera... prométeme que descubrirás la verdad.

Camila sonrió sin imaginar la importancia de aquellas palabras.

—No digas tonterías. Dentro de unas horas serás la señora Salvatierra.

Las dos rieron y terminaron de arreglarse.

Mientras tanto, en la iglesia, Adrián Salvatierra esperaba junto al altar. Los invitados comenzaban a murmurar.

—La novia ya debería haber llegado.

Los minutos pasaron.

Cinco...

Diez...

Treinta...

Una hora.

Daniela nunca apareció.

En una carretera solitaria, un automóvil negro avanzaba a toda velocidad.

Dentro, Daniela despertó desorientada.

—¿Dónde estoy? ¡Déjenme salir!

Intentó abrir la puerta, pero estaba cerrada.

Una voz masculina respondió desde el asiento delantero.

—Lo siento, Daniela. Si llegas a esa boda, nuestros planes se arruinarán.

Daniela comenzó a golpear la ventana desesperadamente.

En la iglesia, Adrián ya no podía ocultar su preocupación.

—Esto no es normal.

El teléfono de Daniela estaba apagado.

Su familia tampoco sabía dónde estaba.

El ambiente de celebración se convirtió en miedo.

Horas después, la policía inició la búsqueda, pero no encontró ninguna pista.

Esa misma noche, en la casa de las hermanas Andrade, la madre de ambas sufrió una fuerte crisis al enterarse de la desaparición.

El médico fue claro.

—No puede recibir más emociones fuertes. Su estado es delicado.

Camila, angustiada, observó una fotografía de su hermana.

Entonces, Don Ernesto Salvatierra hizo una propuesta inesperada.

—Si la prensa descubre que Daniela desapareció el día de la boda, nuestras empresas se verán afectadas y tu madre podría empeorar.

Hizo una pausa antes de continuar.

—Necesitamos que ocupes el lugar de tu hermana... solo por unos días.

Camila abrió los ojos con sorpresa.

—¿Quiere que finja ser Daniela?

—Solo hasta encontrarla.

Camila miró la fotografía de su hermana y comprendió que aceptar aquella mentira podía ser la única forma de proteger a su familia... y quizá descubrir quién se había llevado a Daniela.




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