La mentira perfecta

Capítulo 2: Una mentira necesaria

La propuesta de Don Ernesto Salvatierra dejó a Camila sin palabras.

—No puedo hacer eso... —respondió con la voz temblorosa—. Adrián descubrirá que no soy Daniela.

Don Ernesto la observó con serenidad.

—Son gemelas. Nadie notará la diferencia si eres prudente. Solo necesitamos tiempo para encontrar a tu hermana.

Camila bajó la mirada.

—Pero estaría engañando a todos.

En ese momento, el médico salió de la habitación de Elena Andrade.

—La señora ya está estable, pero no debe recibir noticias que le provoquen otra crisis.

Camila comprendió que la situación era más grave de lo que imaginaba.

—Está bien... aceptaré.

Al día siguiente

Una maquillista y una estilista ayudaron a Camila a transformarse en Daniela.

Le cambiaron el peinado, el maquillaje e incluso la forma de vestir.

Cuando terminó, se miró en el espejo.

Era exactamente igual a su hermana.

—Espero que me perdones, Daniela... —susurró.

La mansión Salvatierra

Adrián recibió a Camila con una mezcla de alivio y confusión.

—¿Dónde estuviste? Estábamos muy preocupados.

Camila recordó la historia que habían preparado.

—Sufrí un accidente menor y perdí el teléfono. Lo siento.

Adrián la abrazó con fuerza.

—Lo importante es que estás bien.

Camila sintió un fuerte remordimiento.

Por primera vez le estaba mintiendo a alguien que solo mostraba preocupación por ella.

Mientras tanto...

En una vieja hacienda abandonada, Daniela seguía retenida.

Intentó desatar las cuerdas de sus manos.

De pronto, la puerta se abrió.

Entró una mujer elegante vestida de negro.

Era Lorena Villaseñor.

—Hola, Daniela.

Daniela la miró sorprendida.

—¿Tú? ¿Por qué haces esto?

Lorena sonrió con frialdad.

—Porque siempre quise ocupar tu lugar... y muy pronto nadie volverá a buscarte.

Daniela sintió un escalofrío.

Esa noche

Camila caminaba por los jardines de la mansión cuando escuchó una conversación.

Se escondió detrás de una columna.

Era Gabriel Ferrer, el mejor amigo de Adrián, hablando con él.

—No sé qué tiene Daniela... la siento diferente.

Adrián sonrió.

—Quizá todo lo que pasó la hizo cambiar.

Gabriel frunció el ceño.

—O quizá... esa mujer no es Daniela.

Camila contuvo la respiración.

Por primera vez, alguien empezaba a sospechar de la verdad.




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