A la mañana siguiente, Camila llegó a las oficinas del Grupo Salvatierra. Nunca había estado en un edificio tan imponente. La secretaria la condujo hasta el despacho de Ernesto Salvatierra.
Al entrar, encontró a Ernesto y a Adrián esperándola.
—Gracias por venir, Camila —dijo Ernesto con seriedad.
Ella tomó asiento sin ocultar su nerviosismo.
—¿Ocurrió algo? ¿Encontraron a Daniela?
Ernesto negó con la cabeza.
—Lamentablemente, no.
Un silencio incómodo se apoderó de la oficina.
Finalmente, Ernesto habló.
—Dentro de una semana se firmará un contrato muy importante para la empresa. Los inversionistas extranjeros conocieron a Daniela y saben que la boda está próxima. Si descubren lo que está pasando, podrían cancelar el proyecto.
Camila frunció el ceño.
—No entiendo qué tiene que ver eso conmigo.
Ernesto respiró profundamente antes de responder.
—Necesito que, por un tiempo, te hagas pasar por tu hermana.
Camila se quedó inmóvil.
—¿Qué?
—Solo será en los eventos indispensables. Nadie conoce la existencia de una hermana gemela fuera del círculo familiar. Si mantenemos la calma, tendremos tiempo para encontrar a Daniela.
—¡Eso es una locura! —respondió Camila, poniéndose de pie.
Adrián intervino de inmediato.
—Padre, no puedes pedirle algo así.
—No la estoy obligando. Solo le estoy pidiendo ayuda.
Camila miró a Adrián.
Él parecía tan incómodo como ella.
—Lo siento, Camila. Yo tampoco estoy de acuerdo.
Las palabras de Adrián le dieron un poco de tranquilidad.
Al regresar a su casa, Camila encontró a su madre descansando.
Elena abrió los ojos al verla.
—¿Qué quería el señor Salvatierra?
Camila dudó unos segundos antes de responder.
—Solo hablar sobre la investigación.
No quiso preocuparla más.
Esa noche, mientras todos dormían, Camila recordó la propuesta de Ernesto.
Sabía que aceptar significaba vivir una mentira.
Pero también pensaba en la salud de su madre y en la posibilidad de ayudar a encontrar a Daniela.
Mientras tanto, en una elegante casa, Lorena recibía la visita de su tío Arturo.
—Ernesto ya debió pensar en alguna solución para evitar el escándalo —comentó Arturo.
Lorena sonrió con seguridad.
—Sea cual sea su plan, yo encontraré la manera de acercarme a Adrián.
Arturo levantó su copa.
—Y cuando llegue el momento, los Salvatierra perderán todo.
Ambos brindaron con una sonrisa llena de ambición.
Al día siguiente, Camila recibió un sobre debajo de la puerta de su casa.
No tenía remitente.
Dentro solo había una nota escrita a mano:
"Si quieres volver a ver a tu hermana con vida, acepta la propuesta de Ernesto Salvatierra. No avises a la policía."
Camila sintió que el mundo se detenía.
Con las manos temblando, comprendió que Daniela estaba viva... y que alguien vigilaba cada uno de sus movimientos.
Editado: 06.07.2026