La mentira perfecta

Capítulo 5: La primera mentira

La nota no dejó de dar vueltas en la cabeza de Camila durante toda la noche.

"Si quieres volver a ver a tu hermana con vida..."

No pudo dormir. Cada vez que cerraba los ojos imaginaba a Daniela pidiendo ayuda.

A la mañana siguiente tomó una decisión.

Debía aceptar la propuesta de Ernesto Salvatierra.

En la mansión Salvatierra, Ernesto y Adrián desayunaban en silencio cuando la empleada anunció la llegada de Camila.

—Hazla pasar, por favor —ordenó Ernesto.

Camila entró con el sobre en la mano.

—Aceptaré hacerme pasar por Daniela... pero será solo mientras aparece mi hermana.

Ernesto suspiró aliviado.

—Te doy mi palabra de que haremos todo para encontrarla.

Adrián se levantó de inmediato.

—Camila, no tienes por qué hacer esto.

Ella bajó la mirada.

—Lo hago por Daniela... y por nuestras familias.

No se atrevió a mostrar la nota ni a revelar la amenaza que había recibido.

Ese mismo día, una asesora de imagen ayudó a Camila a cambiar ligeramente su peinado, su forma de vestir y el maquillaje para parecerse aún más a Daniela.

Sin embargo, Ernesto fue claro.

—No intentes cambiar tu forma de ser. Solo procura no levantar sospechas.

Camila asintió, aunque sabía que sería la parte más difícil.

Horas más tarde, Adrián y Camila acudieron a un almuerzo con inversionistas.

Era la primera vez que ella fingía ser Daniela.

—Señorita Daniela, qué gusto verla —saludó uno de los empresarios.

Camila sonrió con nerviosismo.

—Muchas gracias. Es un placer estar aquí.

Durante la comida, Adrián observó que "Daniela" trataba con amabilidad a los meseros, escuchaba con atención a todos y hablaba con una sencillez que nunca había mostrado antes.

Al subir al automóvil, no pudo evitar preguntarle:

—¿Te sientes bien?

Camila contuvo la respiración.

—Sí... ¿por qué lo preguntas?

—Porque desde hace unos días pareces otra persona.

Ella sonrió con discreción.

—Quizá algunas personas cambian cuando pasan por momentos difíciles.

Adrián guardó silencio. Aquella respuesta quedó dando vueltas en su cabeza.

Mientras tanto, Lorena llegó a la empresa con un elegante ramo de flores.

—Vine a saludar a Daniela.

Cuando vio a Camila, algo llamó su atención.

—Qué raro... pensé que después de la desaparición estarías más alterada.

Camila mantuvo la calma.

—He tratado de ser fuerte.

Lorena la observó fijamente.

Por primera vez sintió que había algo diferente en ella.

Y decidió averiguar qué era.

Esa misma noche, Camila regresó a su casa.

Al abrir la puerta encontró otro sobre sobre la mesa del comedor.

Su padre aseguró que nadie había entrado a la casa.

Con el corazón acelerado, abrió el sobre.

Solo había una fotografía reciente de Daniela.

Estaba viva.

Y al reverso aparecía una nueva advertencia:

"No rompas las reglas. O la próxima fotografía será la última."

Camila rompió en llanto mientras abrazaba la imagen de su hermana.

Sin darse cuenta, alguien la observaba desde la ventana de la casa.




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