La mentira perfecta

Capítulo 6: Las primeras sospechas

El amanecer llegó sin que Camila pudiera dormir. La fotografía de Daniela seguía sobre su buró. Ver a su hermana con vida le daba esperanza, pero las amenazas la llenaban de miedo.

Antes de salir, escondió la foto y las cartas en un cajón bajo llave.

—Voy a encontrarte, Daniela —susurró.

En la mansión Salvatierra, Adrián esperaba a "Daniela" para desayunar.

—Buenos días.

—Buenos días, Adrián.

La joven se sentó frente a él.

La empleada colocó una taza de café.

—Señorita Daniela, como siempre, dos cucharadas de azúcar.

Camila sonrió con amabilidad.

—Gracias, pero hoy lo tomaré sin azúcar.

La empleada la miró sorprendida.

—¿Sin azúcar? Pero usted...

Camila interrumpió con una sonrisa.

—Quiero cuidar un poco más mi salud.

Adrián no dijo nada, aunque comenzó a notar pequeños cambios que no podía explicar.

Más tarde, ambos llegaron a la empresa.

Valentina recibió a "Daniela" con un abrazo.

—¡Qué gusto verte! Desde que desapareciste todos estábamos muy preocupados.

Camila respondió al abrazo con cariño.

Valentina sonrió.

—Últimamente te siento más cercana. Me gusta mucho esta nueva etapa tuya.

Adrián escuchó aquellas palabras y volvió a quedarse pensativo.

Mientras tanto, Lorena observaba desde su oficina.

—No... aquí pasa algo.

Llamó a su secretaria.

—Necesito toda la información posible sobre Daniela Andrade. Quiero saber qué hizo durante los últimos meses y con quién se reunió.

—Sí, licenciada.

Lorena estaba decidida a descubrir qué ocultaba aquella mujer.

Por la tarde, Adrián invitó a Camila a recorrer uno de los proyectos de la empresa.

Durante el camino hablaron de cosas sencillas: libros, música, viajes y la familia.

Adrián sonrió varias veces sin darse cuenta.

—No recordaba que te gustara leer novelas históricas.

Camila se quedó inmóvil por un instante.

—Las personas cambian... ¿no crees?

—Sí... pero tú has cambiado demasiado.

Ella bajó la mirada.

—A veces la vida nos obliga a hacerlo.

Las palabras de Camila conmovieron a Adrián.

Por primera vez sintió que estaba conociendo a una mujer completamente distinta.

Al terminar la visita, Camila regresó a su casa.

Sobre la puerta encontró un pequeño paquete envuelto en papel café.

Al abrirlo descubrió un reloj de pulsera.

Era el reloj favorito de Daniela.

Junto a él había una nota.

"Cumple cada una de nuestras instrucciones y tu hermana volverá a casa."

Camila rompió en llanto.

No sabía quién estaba detrás de todo aquello, pero tenía la certeza de que la vigilaban muy de cerca.

A unos metros de la casa, un automóvil negro permanecía estacionado con el motor encendido.

Desde el interior, una voz habló por teléfono.

—Sigue obedeciendo... tal como lo planeamos.

El vehículo arrancó lentamente y desapareció entre las calles.




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