La metamorfosis de Charlotte Rivera

Cuando uno se dá cuenta de que está solo

Un brindis dedicado a su abuela, que fue la que convenció a sus padres de dejarla venir a la fiesta.

Un trago por Soren su ex novio, que le puso el cuerno.

Otro brindis por sus amigos que sabían que la estaban engañando y no hicieron nada.

Uno por su puño, que sin duda le rompió la nariz a Parker.

Otro para…

—Disculpa, pero creo que ya fue suficiente —dice un chico de complexión escuálida que de manera sutil le retiró la botella de vodka que estaba bebiendo. En este punto Charlotte ya había bebido más de la mitad y no cabía duda que estaba más ebria que una cuba.

—¿Te conozco? —Charlotte pregunta recargando su brazo sobre la barra.

—Soy Everett, amigo de tu hermano… —ella lo mira sin entender de lo que habla— ¿amigo de Lucas quien es tu hermano mayor? Ya he ido a tu casa muchas veces, inclusive me he quedado a dormir… ¿Estás bromeando, cierto?

—¡Si…! Claro que te recuerdo Ernest.

—Es Everett.

—Cómo sea… —dice agitando una mano restándole importancia— ¿Qué se te ofrece? —trata de buscar otra botella, pero no logra ver nada claro.

—Le hablé a tu hermano para que viniera por ti y ya me avisó que está por llegar.

 —¿Lucky vendrá? —suelta una gran sonrisa— No puedo creerlo, él nunca viene a estas cosas, tal vez le agrade saber que golpee a Madison, él siempre me decía, "No te compliques la vida, enfrenta tus problemas y largarte de mi cuarto" —ambos sonríen por su mala imitación—. Ah… Necesito ir al baño —añade mientras se pone de pie, le arrebata la botella y se mueve entre las personas.

—¿Qué? —dice Everett sorprendido, que nada más se había limitado a contemplarla— ¡No, espera! —Pero ya era demasiado tarde, ella ya se había perdido entre el cúmulo de personas. 

No sabe cuantas vueltas había dado, pero nada que encontraba el maldito baño, su cabeza daba vueltas, la botella se le había caído por alguna parte y con su vista algo borrosa le era muy difícil distinguir las cosas. 

Fue hasta su cuarta vuelta que sintió un fuerte agarre en su brazo derecho, su espalda fue recargada a la pared y cuando iba a decir algo se percató del grupo de jóvenes que iban corriendo y que la pudieron haber empujado. Entonces intento hacer un esfuerzo y enfocar la vista en el joven que no la soltaba, ahí se sorprendió, no conocía a ese chico de cabello largo y ojos azules, pero era atractivo, aunque aquella mirada que le lanzaba tenía cierta pizca amenaza.

Pero claro, ella era una Rivera, y los Rivera nunca se escondían ante una señal tan simple de amenaza como lo era una sola mirada, así que sin temor Charlotte mantuvo su vista en alto, ambos sin conocerse habían entrado a una lucha tácita.

—Ahí estás maldita escuincla —Charlotte se detuvo al reconocer la voz de su hermano que interfirió su encuentro—, ¿Por qué no respondes a tu teléfono? —fue la mano de Lucas que apartó al chico que la tenía acorralada y comenzó a arrastrarla hacia la salida.

—¿Eh…? —fue lo único que artículo mientras procesaba la información y volteaba hacia los lados en busca del chico de hace un momento. Pero ya era tarde, su hermano ya la estaba sacando del lugar.

—"Eh, eh, eh" di algo mejor que solo eso —añade Lucas con fastidio—, primero tu escénica que estaba siendo transmitida en vivo por todas las redes, luego la llamada de Everett y después con la noticia de que estabas perdida por ahí estando ebria, ¿y qué hacías? Ya estabas arrinconada con otro chico, para colmo tuve que venir para llevarte a casa.

—Pues lo siento mucho, pero yo no fui quien te llamo —dice mientras intenta zafarse del agarre, pero su hermano no se lo permite.

—No, eso está muy claro, apuesto que ni siquiera sabes dónde está tu teléfono —menciona con ironía y ella frunce el ceño.

—¿Y quién dice que te hubiera llamado a ti? —ambos ya salieron a la calle y ante la pregunta logra que su hermano la suelte— Eres un flojo, desvergonzado y mal hermano, te aseguro que eres de las últimas personas que hubiera pensado en pedir ayuda.

—¡Ja! Claro —ríe con sarcasmo y da media vuelta para hablar cara a cara con su hermana— ¿Y a quién habrías llamado?, ¿a las huecas de tus amigas qué bien y te dejaron sola?, ¿a Jonas que lo sabía todo?, ¿a nuestros padres para que de una vez te castiguen?, ¿ó a Soren? —al ser más alto mira a su hermana desde abajo—, dime ¿a quién hubieras llamado Charlotte?, ¿A quien?

Lucas sabía que había sido cruel con sus palabras, pero no le había importado hasta que vio una lágrima correr por la mejilla de su hermana que miraba un punto fuera de sí.

—Tienes razón —dice en un estado casi inconsciente—, estoy sola…

Aquella frase llenó de remordimiento la cabeza de su hermano, él podía ser cruel cuando quería hacerlo, sabía encontrar el lado más vulnerable en las personas y usarlo a su favor, pero el haberlo hecho para herir a su hermana, eso fue bajo hasta para él.

—Charlie… agh… Lo siento, ¿bien? Entiendo que tuviste una noche difícil, y lo que dije no fue correcto.

Charlotte al fin lo mira y más lágrimas salen de sus párpados, Lucas no se le ocurría una forma de hacerla parar y fue entonces que ella lo abrazó.

—Soren me estaba engañando con Madison… —dice en susurro y Lucas al sentir como su hermana se aferraba a él, decidió aceptar el abrazo.

—Lo sé.

—¿Por qué hizo eso?, ¿Por qué tenía que ser con ella?

—Eso… eso no lo sé Charlie —admite mirando hacia arriba, le dolía saber lo que le pasó a su hermana y el ver cómo estaba llorando en sus brazos porque alguien le hizo daño—. Lamento si fui duro hace rato, pero necesito que vayas al auto, te aseguro que estaremos en casa en unos minutos.

Charlotte asintió y se separó de su hermano para comenzar a seguirlo, al llegar al carro se ve al mismo joven escuálido de la barra, estaba recargado en el cofre del auto y al verlos se incorpora y le abre la puerta a Charlotte para que entre.




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