La Metanoia De La Vida

El corazon tambien se marchita

Amar a alguien es como sembrar la semilla de una flor.
No sabes cuándo florecerá... ni cuándo podría marchitarse.
Para amar se necesita tiempo, espacio... y amor.
Es como cuidar una flor:
hay que regarla cada día, hablarle,
dedicarle atención y presencia,
porque si no, se marchita.

A veces nos enfocamos tanto en amar,
que olvidamos demostrarlo.
Nos olvidamos de regar el alma del otro
con gestos, con palabras,
con el simple arte de estar.
Y es que el amor, como las flores,
si no se cuida... se apaga.

El amor no muere de golpe.
Muere lento,
como una herida profunda que, si no se cierra,
sigue sangrando.

Perder a alguien duele.
Duele más cuando te das cuenta
de que lo que un día fue amor,
hoy ya no se siente.
Es como estar anestesiado:
sabes lo que pasa, pero no lo puedes sentir.

Y te preguntas...
¿No debería doler menos si ya no siento nada?

Pero no.
Duele más.
Porque lo que sientes ahora no es amor,
es decepción.
Perdiste aquello que un día atesoraste,
ese sentimiento que te arrancaba sonrisas,
que lo sentías sin verlo,
que te llenaba con solo pensarlo.

Ese amor por el que estabas dispuesta a luchar,
a darlo todo sin reservas.

Porque cuando amas te sientes lleno,
pero cuando el amor se va,
queda un vacío inmenso.
Te sientes perdida,
como quien busca una aguja
en un cuarto oscuro...
sin saber si alguna vez volverá a encontrarla.



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En el texto hay: el amor, la vida, metanoia

Editado: 21.08.2025

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