La misión de cupido

Cupido bajo vigilancia

Nunca pensé que alguien pudiera seguir mis movimientos tan de cerca.

Pero ahí estaba: el nuevo abogado. Observándome. Siempre. Como si cada sonrisa, cada gesto, cada comentario mío fuera un caso de investigación.

—Marta —susurré mientras recogía unos papeles—. Creo que estoy bajo vigilancia.

—¿Bajo vigilancia? —dijo ella, girando la cabeza—. No me digas que estás paranoica…

—No es paranoia —repuse, bajando un poco la voz—. Es evidencia empírica. Cada vez que levanto la mirada, está ahí.

Mirando. Analizando. Interpretando mis estrategias de amor como si fueran pruebas en un juicio.

Marta frunció el ceño.

—¿Y qué vas a hacer?

—Observarlo —dije con calma científica—. Necesito entender sus patrones.

Porque si alguien va a desafiar mi autoridad como Cupido, debo estar preparada.

Justo en ese momento, Claudia pasó cerca de mi escritorio con una expresión un poco menos tensa que antes.

Ricardo estaba ocupado en su computadora, ignorante del espectáculo que se desarrollaba.

Y yo… atrapada entre mantener la discreción y resistir la tentación de corregir cada pequeño detalle a mi manera.

—Esto es un problema —murmuró Marta—.

—No, es un desafío —dije sonriendo—. Después de todo, incluso Cupido necesita pruebas de vez en cuando.

El nuevo abogado me lanzó una mirada rápida desde el otro lado de la oficina.

Una mirada que decía claramente: sé lo que haces, Alessandra.

Suspiré y recé mentalmente para que mi red de flechas estratégicas no quedara expuesta.

Porque, por primera vez, alguien había logrado poner a Alessandra Conti bajo vigilancia… y yo lo estaba disfrutando un poco demasiado.



#759 en Otros
#301 en Humor
#2569 en Novela romántica

En el texto hay: humor, drama, amor

Editado: 18.03.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.