La misión de cupido

Un comentario que me deja pensando

Hay comentarios que pasan desapercibidos.

Y hay comentarios que se quedan en la mente, dando vueltas una y otra vez.

Ese día, estaba revisando notas sobre Claudia y Ricardo cuando Ricardo se acercó a mí en la sala de reuniones.

—Alessandra —dijo con una calma que parecía casual pero no lo era—, tienes un talento curioso.

—¿Curioso? —pregunté, arqueando una ceja—. ¿Para qué?

—Para observar a las personas —respondió, con una sonrisa ligera—.

—Eso no es talento —dije, intentando sonar indiferente.

—Tal vez —dijo—, pero es un talento peligroso.

Me quedé en silencio.

Marta apareció a mi lado, con una sonrisa que decía: te lo dije.

—Peligroso, ¿eh? —murmuré—. ¿Por qué peligroso?

Ricardo levantó un hombro.

—Porque puedes cambiar cómo se sienten los demás… sin que ellos siquiera se den cuenta.

Uno de esos comentarios que parece simple, pero que deja una marca invisible.

Mientras él se alejaba, no podía dejar de pensar en sus palabras.

¿Cambiar los sentimientos de los demás?

Sí, era exactamente lo que hacía.

Pero que alguien más lo note… y lo llame “peligroso”…
eso me hizo cuestionar hasta qué punto estaba jugando con las emociones de todos.

Marta me dio un codazo leve.

—Ahí lo tienes. Tu conciencia acaba de recibir un recordatorio.

Suspiré.

—O tal vez… solo alguien acaba de descubrir que Cupido también puede ser observada.

Porque a veces, un simple comentario deja más que pensamientos:

deja alertas silenciosas en el corazón.



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En el texto hay: humor, drama, amor

Editado: 18.03.2026

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