La misión de cupido

Cupido empieza a dudar

Nunca me había pasado antes.

Cupido, Alessandra Conti, experta en señales, gestos y tensiones… empezaba a dudar.

Todo comenzó esa mañana. Estaba revisando mis notas sobre Claudia y Ricardo cuando algo me hizo detenerme.

Los patrones que antes eran claros ahora parecían confusos.

Las reacciones que esperaba ya no se producían.

Incluso los roces “accidentales” dejaban resultados inesperados.

—Marta —susurré, con un dejo de frustración—. Creo que estoy perdiendo el control.

Ella levantó la mirada y me dio una sonrisa tranquila.

—¿Perder el control? Alessandra, solo estás enfrentando algo nuevo.

—No es algo nuevo —dije—. Es… incertidumbre.

—¿Incertidumbre? —preguntó ella, arqueando una ceja—. ¿Cupido?

Asentí lentamente.

—Sí. Hasta ahora podía predecir cada reacción. Cada mirada. Cada roce.

—¿Y ahora?

—Ahora… ya no estoy segura.

Ricardo hace cosas que no entiendo.

Claudia actúa de manera que no encaja en mis cálculos.

Y yo… empiezo a preguntarme si todo esto está fuera de mi alcance.

Marta suspiró y me dio un codazo leve.

—Eso se llama realidad, Alessandra. Incluso los Cupidos dudan.

Me recosté en la silla, dejando que la idea se asentara.

Tal vez estaba acostumbrada a controlar cada escenario.

Pero lo cierto era que, cuando la vida real entra en juego…
incluso Cupido debe aprender a improvisar.

Y mientras miraba a través de la ventana, vi a Ricardo pasando por el pasillo.

No me miró de inmediato.

Solo caminó con calma, como si supiera que yo lo estaba observando.

Y, por primera vez en mucho tiempo, sentí un escalofrío:

No todo estaba bajo mi control.



#759 en Otros
#301 en Humor
#2569 en Novela romántica

En el texto hay: humor, drama, amor

Editado: 18.03.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.