Creí que ya había cambiado.
Que podía observar sin intervenir.
Que podía confiar en el proceso.
Que podía… dejar que las cosas fluyeran.
Sí. Claro.
Duré exactamente un día y medio.
Porque ese jueves, a las 11:26 de la mañana, vi algo que activó todos mis instintos.
Claudia estaba hablando con otro compañero.
Demasiado cerca.
Demasiado cómoda.
Y Ricardo… lo vio.
Ahí estaba.
Silencioso.
Tenso.
Con esa expresión que yo conocía demasiado bien.
Celos.
—No —murmuré.
—¿Qué pasa ahora? —preguntó Marta.
—Esto se puede complicar.
—¿Y?
—Y… —me detuve.
Respiré profundo.
—No voy a intervenir.
Marta me miró.
—¿Estás segura?
—Sí.
Silencio.
Uno.
Dos.
Tres.
Claudia se rió.
Ricardo cruzó los brazos.
El compañero dijo algo más.
Claudia volvió a sonreír.
—No puedo —susurré.
—No lo hagas —dijo Marta rápidamente.
—No puedo.
—Alessandra…
Pero ya era tarde.
Me levanté.
Caminé directamente hacia ellos.
Con decisión.
Con propósito.
Con cero autocontrol.
—Claudia —dije con una sonrisa perfectamente calculada—, el jefe te está buscando para revisar unos documentos.
Claudia frunció el ceño.
—¿Ahora?
—Sí, parece urgente.
—Oh… está bien.
Se despidió y se fue.
Silencio.
El compañero se quedó confundido.
Ricardo me miró.
El compañero se fue también.
Y ahí nos quedamos.
Ricardo y yo.
Otra vez.
—Eso fue rápido —dijo.
—Fue necesario.
—¿Para quién?
Abrí la boca.
La cerré.
Porque no tenía una respuesta lógica.
Ricardo inclinó la cabeza.
—Pensé que ya no intervenías.
Suspiré.
—Yo también.
—¿Entonces?
Lo miré directamente.
Y esta vez no mentí.
—No pude evitarlo.
Silencio.
Uno.
Dos.
Tres.
Ricardo sonrió.
Pero no de forma burlona.
No.
Era… diferente.
—Interesante.
—No lo es.
—Sí lo es.
Se acercó un poco.
—Porque ahora ya no lo haces por ellos.
Mi corazón dio ese pequeño salto traicionero otra vez.
—¿Entonces por qué lo hago?
Ricardo sostuvo mi mirada.
—Por ti.
Silencio total.
Y ahí fue cuando lo entendí.
Mi impulso no era el mismo de antes.
Ya no era controlar historias ajenas.
Era algo más simple.
Más honesto.
Más peligroso.
Porque por primera vez…
no estaba intentando unir a dos personas.
Estaba reaccionando a lo que yo sentía.
Y eso…
eso sí que no sabía cómo controlarlo.
Editado: 18.03.2026