Hay algo que nunca pensé que diría:
No sé qué hacer.
No en voz alta.
No en serio.
No yo.
Siempre tuve un plan.
Una teoría.
Una solución elegante para cada situación incómoda.
Hasta ahora.
Porque cuando se trata de Ricardo…
todo lo que sé deja de funcionar.
Estaba frente a mi computadora, mirando la pantalla sin ver nada, cuando Marta apareció a mi lado.
—Ok, esto ya es preocupante.
—¿Qué cosa?
—Llevas diez minutos sin moverte.
—Estoy pensando.
—No. Estás bloqueada.
Suspiré.
—Tal vez un poco.
Marta se cruzó de brazos.
—¿Qué pasó ahora?
—Me dijo que le gusto.
—Sí, eso ya lo superamos.
—Pero lo dijo en serio.
—Eso también lo sabemos.
La miré.
—¿Y ahora qué hago?
Marta parpadeó.
—…wow.
—¿Qué?
—Nunca te había escuchado decir eso.
—Yo tampoco.
Silencio.
Uno.
Dos.
Tres.
—No sé cómo reaccionar —admití—.
No sé si analizarlo, ignorarlo, responderle…
No sé si acercarme o alejarme.
—¿Y qué sientes?
Esa pregunta.
Siempre esa pregunta.
—Siento… —me detuve—.
Siento que si hago algo, puedo arruinarlo.
Y si no hago nada… también.
Marta sonrió suavemente.
—Bienvenida al mundo de las personas normales.
Rodé los ojos.
—No es gracioso.
—Un poco sí.
Suspiré.
—Esto sería más fácil si fuera otra persona.
—Pero no lo es.
Miré hacia el pasillo.
Y ahí estaba.
Ricardo.
Hablando con alguien, tranquilo, como si no hubiera cambiado mi mundo con una sola frase.
—Míralo —dije en voz baja—. Está perfectamente bien.
—Claro.
—¿Por qué él puede estar tranquilo y yo no?
Marta se encogió de hombros.
—Porque él ya fue honesto.
Silencio.
Y eso… tenía sentido.
Porque él ya dijo lo que sentía.
Ya se expuso.
Ya dio el paso que yo ahora estaba evitando.
—Entonces me toca a mí —murmuré.
—Exacto.
La miré.
—Pero no sé cómo.
Marta sonrió.
—Tal vez ese es el punto.
Fruncí el ceño.
—¿Qué?
—Que no necesitas saberlo.
Silencio.
Uno.
Dos.
Tres.
Y por primera vez en toda mi vida…
no tener un plan no se sentía como un fracaso.
Se sentía como… una oportunidad.
Aterradora.
Incierta.
Pero real.
Porque esta vez no era una historia que yo estaba observando.
Era una historia que tenía que vivir.
Y aunque no tenía idea de qué hacer…
por primera vez…
quería averiguarlo.
Editado: 18.03.2026