Cassander
—Adelante.
La respuesta de Asterin es tal y como la imaginé. Tardo un par de segundos antes de entrar en el estudio, todavía sin estar seguro de qué es exactamente lo que quiero hacer.
—No creí que te esperaría esta noche —Asterin deja a un lado el escritorio en el que jugaba con los papeles para acercarse un poco a mí, divertida—. ¿Qué te trae por aquí?
Todavía no lo sé.
Ella analiza mi expresión y la simetría con nuestros encuentros del pasado es impresionante.
—Tienes que responder con honestidad a lo que voy a preguntarte —digo después de un buen rato en el que me limité a mirar el crepitar de las llamas en la fogata a un lado de los muebles de madera.
Se ríe, pero igualmente asiente.
—¿Que si siento algo por ti, Cass? —murmura, sin dejar de estudiarme—. Por supuesto que sí, eres consciente. Tardaste bastante en...
—¿Qué fue lo que pasó con tu hija?
La pregunta la toma por sorpresa del todo y lo sé por cómo palidece. No sé si debí preguntarlo en primer lugar, pero no podía pasar un día más aquí sin saberlo.
Se recompone por momentos, pero trata de disimular su nerviosismo.
—Porque me mentiste una vez —sigo, con más frialdad de la que pretendía—. Me dijeron que tú habías... Me gustaría saber si la otra parte también era cierta.
—No tienes derecho a preguntar por la familia real —me corta, pero me adelanto hacia ella de todos modos sin un poco de paciencia.
—Sabes tan bien como yo que sí tuviste una niña. Que la tuviste exactamente tiempo después de separarnos, y aunque no estoy seguro... No te pediré que me digas en dónde está, sólo quiero saber si está bien.
Evita mirarme, pero su voz no parece suya cuando por fin responde.
—¿Por qué te interesa si ni siquiera es tuya? ¿Por qué te interesa si ya ni siquiera me miras?
—Porque por venganza has hecho demasiadas cosas. No me sorprendería que sucediera algo así después de haberte arruinado el compromiso con Hael.
—El príncipe Hael era mi mejor opción. Lo sabes tan bien como yo —devuelve el comentario, pero la voz le tiembla. No le creo ni una palabra de su tristeza—. Yo te quería.
—No vine para hablar de eso, Asterin.
—¿Entonces para qué? —replica, como si de verdad significara algo para mí—. No tienes derecho a despreciarme como si no fueras tan miserable como lo eres.
—Ya tuve suficiente y creo que respondiste mi pregunta.
Sé que ella estaba buscando a Declan antes, pero no me explico por qué querría hacerlo si traerlo de vuelta significaría quitarse el trono, los mapas estaban marcados.
Rhea estaba planeando esto, por eso lo trajo al palacio. No entiendo por qué de repente está metida en todo lo que incluye a este lugar, ella no tenía idea de nada hasta hace un tiempo.
No puedo permitir que consiga lo que quiere, porque tarde o temprano eso le costará.