La monarca de Poregrath

20

Rhea

No tengo idea de cómo aguanté la última hora en el salón ornamentado en el que nos encontramos.

La fiesta de la coronación no ha sido exactamente mi celebración favorita del año, y no porque no haya asistido a otra. Realmente, creo que hubiera tenido el tiempo y no me hubieran intentado atravesar con una espada, me habría quedado en el campamento a celebrar con el resto el aniversario del grupo comercial ese día y definitivamente esa fiesta ganaría a esta.

No es una fiesta, o al menos no me lo parece.

Declan sonríe a los invitados cada vez que alguien se acerca para hacerle preguntas sobre la corona, y por supuesto, casi todas las señoritas del salón se deleitan con la presencia del rey. Ahora actúa como tal, pues ha aprendido cosas nuevas sobre el estado durante las últimas semanas. El chico viste un traje de saco y pantalones gris oscuro junto con una camisa blanca. Se deshizo del saco hace ya como media hora, mientras bailaba con una de las princesas de Valkrety en la pista, junto con otros que se movían con la música del vals.

Me lo ofreció primero, claro, pero decidí que era mejor para él y para la corte que no se expandiera el rumor de que yo era su prometida por más sitios en el reino.

Porque eso sigue siendo. Un rumor.

Todavía no me ha propuesto nada, y no sé por qué me impacienta. Parte de tener lo que quiero será esperar, y no estoy cumpliendo con mi parte.

Trato de no llamar la atención de los invitados, porque al parecer soy la dama del rey, o algo así mencionó Viverette la última vez que hablé con ella. No entiendo qué les importa a todos en el castillo que él me haya elegido para estar a su lado mientras se encarga del reino. No es como si pudieran hacer mucho al respecto si el rey ha decidido.

No me siento muy satisfecha con la atención, claro, pero supongo que es parte del camino. No es que quiera ser reina para estar al lado de un hombre que es extremadamente manipulable, según me ha dejado entrever durante los últimos minutos.

Porque cada persona del consejo que le preguntaba sobre las decisiones que tomará respecto a las rutas de comercio le sugería cosas que él de repente encontraba sensatas.

Tampoco saben que yo me encargaré de eso cuando termine la fiesta.

Me dedico a darle sorbos a una copa de vino mientras veo a la gente bailar desde el cómodo asiento que me han asignado en la mesa de la familia real. Porque los padres de Declan y Asterin han vuelto, y eso no es precisamente algo que me alegre.

Debería mencionar también que el vestido que llevo esta noche es culpa de Trilaah. No es que sea precisamente de mi gusto, pero lleva guantes largos de encaje igual que los pliegues de la falda, tela que a mí me encanta.

Al menos puedo decir que la música es agradable, y puedo tratar de no pensar en lo que ocurrirá cuando todo esto termine y por fin diga un par de cosas que pienso frente a la corte.

—Señorita Rhea —la chica que bailaba con Declan por fin regresó a la mesa al lado de su hermana, aunque realmente las diferencias entre ellas son minúsculas gracias al peinado idéntico que llevan hoy con el cabello recogido con una peineta de perlas—. ¿Disfrutando de la velada?

—Supongo —murmuro, dejando la copa a un lado.

No me consideraba una persona reservada hasta que conocí a esta gente.

—¿Ha visto a algún caballero de su agrado? —pregunta, sentándose a mi lado con descaro. No quería su compañía, pero aquí estamos.

Se alisa el vestido con calma, atenta a mi respuesta.

—La verdad no —replico, porque es verdad—. ¿Y usted?

—Todavía. Y todavía no me presento contigo, ¿cierto?

—No hay quien no las conozca a usted y a Mirabella, Odessa. En el palacio es difícil no enterarse.

—Ha estado viviendo con nosotros y no me ha dado el gusto de conocer su nombre.

Esa voz es de la madre de Declan, la anterior reina de Poregrath. Su voz es como la seda, y viste la misma al igual que su hija suele hacer, en tonos morados.

Parece mayor, pero no demasiado. Tiene el cabello castaño de su hijo, igual que sus ojos. Sólo que los de ella no parecen amables ni comprensivos en ningún momento mientras le sostengo la mirada.

Me aclaro la voz, tratando de comprender la pregunta.

—Soy Rhea, majestad —replico, desconcertada mientras me ajusto los guantes con nerviosismo.

—¿Tienes un apellido? —pregunta, sarcástica—. ¿O es que mi hijo te tomó del bosque?

—Tengo un apellido, majestad.

—¿Sí? ¿Salvaje está entre las letras de ese apellido? No usarás ese vestido otra vez cuando esté cerca, es denigrante.

Debo callarme. Debo callarme. Debo callarme.

Ella y su esposo son las únicas personas ante las que callaré en este sitio, sin importar la gracia que eso les haga a las hermanas de Hael. Respiro hondo con discreción, pero como es evidente la prudencia no está entre las letras de mi apellido.

—¿Usted supone eso? —pregunto y su esposo se ríe.

De acuerdo, no les agrado. Ellos tampoco a mí. Ya que no estamos fingiendo...

—¿Cuál es tu apellido, niña? —la ex reina me mira con irritación—. Me das la razón con tu salvajismo al tener el atrevimiento de no responderme.

—Dritzker —miento con una media sonrisa, porque la idea se me ocurrió.

Me miran con intriga que ni siquiera yo entiendo. Regreso mi atención a la copa de vidrio mientras admiro el mantel blanco, totalmente liso.

Hasta que advierto la mirada de Asterin, ella recién se acercaba luego de terminar la pieza al lado del príncipe.

Me observa con furia contenida.

¿Qué hice ahora?

Dritzker. Fue lo último que dije.

No entiendo.

Me lo saqué de algún sitio, pero no lo recuerdo. Quizá es el apellido de un comerciante de los que visitamos en Ciudad Carta, ese apellido tiene temple.

Debe pertenecer a alguien exitoso.

—Te apellidas distinto, me lo dijo Declan un par de veces —murmura Hael, desconcertado. Se vuelve hacia su esposa, despacio—. ¿No hay alguien en la guardia que se apellida así? Dritzker... Lo vi en un papel de los informes. ¿No es el apellido del capitán?




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.