La Montaña Sin Cumbre

Nota sobre la montaña

NOTA SOBRE LA MONTAÑA

Ilvaran no existe. Las montañas de las que está hecha, sí.

Del K2 viene el número. En 1856, el teniente Thomas Montgomerie, del Gran Estudio Trigonométrico de la India, anotó en su libro de ángulos los picos del Karakórum con una letra y un número, K1, K2, K3, y el segundo se quedó con su sigla para siempre. Del mismo estudio viene la plomada que no asienta. En 1855, el archidiácono John Pratt calculó que la masa del Himalaya debía desviar las plomadas de los topógrafos y descubrió que las desviaba menos de lo esperado. La explicación que propuso todavía lleva su nombre.

Del Kailash viene la vuelta. Es una montaña sagrada que no se escala, y alrededor de la cual los peregrinos caminan tres días en el sentido del sol. Del Machapuchare, en Nepal, viene el permiso que se dio en 1957 con una sola condición, que nadie pisara la cumbre. Los alpinistas se detuvieron a unos cincuenta metros, y desde entonces la montaña está cerrada.

Las piedras mudas tienen un antecedente más cercano. En 1984, el semiólogo Thomas Sebeok estudió cómo advertir del peligro de un cementerio nuclear a las personas que vivirán dentro de diez mil años, cuando ninguna lengua actual se entienda. Concluyó que ningún cartel duraría tanto, y propuso confiar la advertencia a un mito y a un ritual, custodiados por un pequeño grupo que guardara la verdad aparte. En Aneyoshi, una aldea de la costa de Japón, una piedra levantada después del tsunami de 1933 pide no construir casas por debajo de ella. En 2011, la ola del tsunami se detuvo a menos de cien metros de la piedra, y las casas de la aldea quedaron en pie.

Lo que hay en la cumbre es una licencia, la única de este libro. Existen en el cielo cuerpos que son lo que queda cuando una estrella se termina, y que tienen un campo capaz de estirar los átomos hasta deshacerlos. Hay físicos que proponen que algunos estén hechos de una materia extraña. Esa materia convertiría en sí misma lo que toca. Ningún trozo de ellos ha caído nunca en una montaña. Este libro imagina que uno sí, y que el valle lo vio caer y lo contó.




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