-¿Qué te dijo el doctor?- Volvió a hablar mi padre sin lanzarme miradas ya.
-Que no piense siempre en lo mismo… en exceso- Dije.
-Exacto, entonces deja de quedarte con la vista perdida cada que te hablo- Dijo.
Pase sentado por casi dos horas con un Sol irritante, que a pesar que me quemaba no podía dejar de pensar en querer tocarlo aunque me quemase, buscando en sueños despiertos un abrazo o un afecto que nunca tuve. Pues el mismo me decía que solo con las hojas de un árbol vulnerable se cuidaban, y el árbol se valía por sí mismo sin necesidad de cuidado, pero más que árbol yo pensaba que la palabra correcta sería al tronco.
-Por cierto, ya no vas a estudiar- Dijo.
-¿Eh? ¿Por qué no?-Dije
-El doctor dice que tienes problemas para socializar y concentrarte en clases… bueno... Que eres retrasado ¿de acuerdo?- Dijo sin ninguna empatía.
-Padre ¿Cómo puedes decir eso?-Dije triste.
-¿Cómo puedes tu mentirme también? Diciendo que te va bien en clases cuando no estás ni cerca del concepto de la palabra bien- Dijo.
-Solo necesito seguir aprendiendo-Dije.
-¿Aprender?, ¿Aprender que? Ya tuve suficiente con lo que el doctor dijo, tu madre de seguro tuvo un mal embarazo o no fue lo suficientemente buena para darme un hijo sano- Dijo.
-Yo estoy sano, solamente me dan miedo las personas…-Dije tratando de no empezar a llorar frente a el, pues lo que más odiaba mi padre era la debilidad de un tronco.
-¿Vas a llorar? ¿¡Acaso vas a llorar!?- Gritó mientras freno el auto.
-No padre, no voy a llorar, si tú piensas que eso es lo correcto hazlo- Dije aguantando.
-Escúchame bien una cosa, los árboles no lloran, porque se les consideran unas hojas y si las hojas no lloran se les consideran árboles. ¿Entiendes?- Dijo poniendo nuevamente el carro en movimiento.
-¿Según quiénes?- Pregunte limpiando me las mínimas lagrimas que salieron.
-Según a lo que tú llamas “Papeles”- Dijo.
-¿Acaso un papel no puede ser diferente del resto?- Pregunté.
-Claro que de poder puede, pero de PODER no- Dijo.
-Yo quiero ser diferente- Dije.
-Diferente ya eres desde que te lleve al doctor- Dijo.
-No diferente de esa forma…- Dije.
-Ya, tu quieres revolucionar el mundo ¿No? Pues déjame decirte algo, todo en esta vida se puede, más si lo tenemos al alcanze pero siempre se piensa en los factores que influyen ¿O no? Es por eso que si podemos pero al mismo tiempo no- Dijo.
-¿Los factores son los papeles?- Pregunte.
-Exacto, ya lo entiendes, y como ya lo entiendes más te vale dejar de soñar despierto y comenzar a vivir- Dijo.
-Padre…¿Por qué te enojas conmigo? ¿No soy lo suficientemente bueno?- Pregunté triste.
-Bueno ya no eres, un hijo que no es sano no sirve, no me refiero a enfermedades, pero no te culpo del todo, de todos modos fue tu madre la culpable de no seguir su parte del trato- Dijo, callándose en la última frase.
-¿Trato?- Pregunté.
-Si…. Me refiero ah… eso de que si fuiste un hijo planeado y todo eso, pero me confundí de palabras- Dijo esperando a que le restra importancia y lo logro.
-De acuerdo- Dije.
-No me gusta enojarme contigo, pero tú tampoco aportas, si yo te digo que las cosas se hacen de tal manera tu tienes que entender a la primera. Si tanto te gusta andar pensando en todo lo que escuchas o te dicen mejor arráncalo, porque eso no te servirá en la vida- Dijo.
-De acuerdo padre, cambiaré para que no te decepciones más de mí- Dije.
-Eso espero, eso espero…- Dijo.
Luego de conversar con el podría decir que murió todo y ahora sabía algo que antes no le tomaba relevancia, quería decirle que en algunas cosas estaba equivocado pero no quería recibir algún tipo de castigo por querer pasarme de “listo”.
Lo último que recuerdo de esa noche fue bajar del carro, entrar a casa con un viento que dolía por culpa de quien dejó la ventana abierta, justamente la de la sala este donde estaba la habitación de mi padre, una personal. Cenamos en silencio, me cepille los dientes, me cambie la ropa, pase por la habitación de mi Madre y ya no estaba, ni su persona ni sus cosas. Me dirigí a mi habitación, me acosté en la cama, sin cuento, sin un beso de buenas noches, sin nada… y dormí con el corazón comprimido en una oscuridad que me absorbía con cada segundo que vivía.