Dos semana después de aquello me encontraba en la cocina junto con mi nueva Luna, una mujer que parecía tener de respaldo mi padre, era muy extrovertida esa mujer, pero no le agradaba yo del todo. No le gustaba la idea de querer cuidar hijos ajenos, aquello lo descubrí por una conversación que tuvo con mi padre unas noches atrás. Regresando a la escena, estaba sentado en la silla que daba justo en la ventana, la tarde era más hermosa que nunca, la disfrutaba más que el día y la noche. Ya que la tardé era independiente, un punto medio, perfecto, o casi perfecto que no dominaba ni el Sol ni la Luna en su plenitud.
-¡AHHHHH!- Gritó ella.
-¿Qué sucede?- Le pregunté alzando la vista.
-¡Una cucaracha!- Gritó ella.
-¿Qué tiene de malo? Es solo un animalito- Dije.
-¡Claro que tiene de malo!¡Es una cucaracha asquerosa!- Exclamó.
-Pero no te esta haciendo nada malo, solo esta ahí- Dije.
-¡Mátala!- Ordenó.
-No- Respondí.
En ese momento entro mi padre a la cocina, buscando con la mirada a aquella mujer que ni el nombre le sabía yo, y cuando nos observó peleando por algo absurdo frunció el ceño claramente harto de ese comportamiento nuestro, con su propio bastón que llevaba aplastó al insecto.
-ya está- Dijo mi padre.
-Gracias cariño, ah Sido muy lindo de tu parte no como otros…- Dijo desviando la mirada hacia mi y luego hacia mi padre.
-Lorena, tenemos que irnos, y tú Andrés te quedarás solo y y sabes que hacer y que no- Dijo, y con eso se dio la vuelta seguido de Lorena que iba unos pasos más atrás que el.
Me quedé solo en la cocina viendo a la cucaracha inerte, sin entender porque mataron a un inocente, uno por actuar y el otro por apoyar, ambos se mancharon las manos en el acto. Pero el más culpable fui yo… por observar y no decir nada, ni actuar aunque supiera el destino de aquel indefenso animal. ¿Qué podía decirle a mi padre? ¿Qué era mi mascota? Me quedaría viendo raro, mas raro de lo que soy. Eh actuado mal, por ver y por no ayudar sabiendo que pude hacerlo.