Este libro no busca asustarte con monstruos visibles.
Aquí no hay sustos fáciles ni finales reconfortantes.
Contiene terror psicológico, manipulación mental, distorsión de la realidad, trauma, pérdida de identidad y escenas que exploran la fragilidad de la mente humana.
Si alguna vez dudaste de tus propios recuerdos,
si el silencio te incomoda,
si te perturba la idea de que alguien pueda reordenar tu pasado,
este libro va a tocar fibras que quizá preferirías no despertar.
Nada aquí es explícitamente violento.
Lo verdaderamente perturbador es lo que no se dice,
lo que se oculta entre líneas
y lo que tu mente completará por sí sola.
Lee bajo tu propia responsabilidad.
Porque una vez que entres en este imperio…
el silencio empieza a observarte.