El experimento que nunca terminó
El documento no estaba escondido.
Estaba esperando.
Iria lo encontró en la biblioteca municipal, en el mismo estante donde antes no había títulos. Ahora uno destacaba, encuadernado en cuero oscuro, sin polvo, sin señales de abandono.
No necesitó abrirlo para saber que no debía existir.
En la portada, grabado con letras casi borradas, había un nombre.
PROYECTO VIRELDA
Se sentó.
El libro se abrió solo.
Las primeras páginas no contenían palabras, sino fechas. Décadas enteras resumidas en líneas frías, matemáticas.
Fase I: Aislamiento acústico colectivo.
Fase II: Supresión del recuerdo disonante.
Fase III: Fragmentación funcional de identidad.
Iria tragó saliva.
—Esto es… imposible —susurró.
Las páginas pasaron solas.
Fotografías antiguas aparecieron ante sus ojos: la ciudad en construcción, edificios idénticos, calles trazadas con precisión quirúrgica. Personas posando frente a cámaras con sonrisas forzadas.
Al pie de cada imagen, la misma frase:
Sujeto no consciente del proceso. Resultado óptimo.
—No era una ciudad —murmuró Iria—. Era una jaula.
El texto continuaba.
El proyecto había comenzado como una iniciativa de salud mental tras una serie de crisis colectivas: guerras, colapsos sociales, epidemias. El objetivo oficial era simple: crear una población incapaz de colapsar psicológicamente.
El método real era otro.
Eliminar el conflicto interno.
Iria pasó páginas con creciente horror.
Niños seleccionados por su plasticidad cognitiva.
Familias enteras reubicadas.
Lenguaje reducido.
Emociones reprogramadas.
—Monstruos… —susurró.
Una nota al margen llamó su atención. Escrita a mano.
El silencio no elimina el trauma. Lo distribuye.
Reconoció la letra.
Era la de su hermana.
Iria pasó la página con manos temblorosas.
Fase IV: Integración narrativa.
Objetivo: que los sujetos creen haber elegido.
El experimento debía durar diez años.
Luego veinte.
Luego treinta.
Nunca se cerró.
Porque funcionaba.
—Por eso no pueden parar —pensó—. La ciudad entera depende de esto.
Las últimas páginas estaban selladas con cinta amarillenta y una mancha oscura, seca, familiar.
Sangre.
Iria arrancó el sello.
Dentro había grabaciones transcritas.
Sujeto I-01 presenta resistencia total.
Solución: fragmentación múltiple.
Iria sintió que el estómago se le contraía.
I-01.
El primer sujeto.
El archivo incluía una fotografía.
Una niña sentada frente a un espejo.
Ojos grandes.
Demasiado atentos.
Iria se quedó sin aire.
—No… —susurró—. No puede ser yo.
El documento continuaba.
Las versiones posteriores muestran mayor adaptabilidad. La versión actual presenta indicadores de conciencia emergente. Riesgo de contagio cognitivo.
Contagio.
La palabra se repetía varias veces.
—No soy un error —dijo Iria—. Soy una fuga.
Un sonido suave la hizo levantar la vista.
La bibliotecaria estaba de pie frente a ella. La misma mujer del primer día.
—No debiste leer eso —dijo con calma.
—Usted lo sabía —respondió Iria—. Todos lo saben.
—Saber no es lo mismo que recordar —replicó la mujer—. Por eso sigo aquí.
Iria cerró el libro.
—Esto tiene que terminar.
La bibliotecaria la observó con algo parecido a tristeza.
—Eso dijeron otros —dijo—. Todos los sujetos conscientes dicen lo mismo.
—¿Y qué les pasó?
—Se integraron —respondió—. O se perdieron.
Iria se levantó.
—¿Y mi hermana?
La mujer tardó en responder.
—Ella intentó cerrar el proyecto —dijo al fin—. Descubrió que no era un sistema cerrado.
—¿Qué quiere decir?
—Que no se mantiene solo —susurró—. Necesita reemplazos.
Iria sintió un frío absoluto.
—Por eso volví —dijo—. Por eso me llamaron.
La bibliotecaria asintió.
—El experimento no terminó —dijo—. Solo cambió de forma.
Iria miró el libro una última vez.
Entendió entonces la verdad final de ese lugar:
Virelda no existía para estudiar a las personas.
Existía para repararlas hasta que dejaran de romper.
Y ella no era la excepción.
Era la pieza original que había aprendido demasiado bien a sobrevivir.
Iria salió de la biblioteca con una decisión clara por primera vez desde que regresó.
Si el experimento necesitaba continuar…
entonces ella se convertiría en la variable imposible de controlar.
Aunque eso significara dejar de existir como la versión que conocía.