Alba sentía mucha paz, después de reencarnar que jamás sintió, estaba todo el tiempo muy atenta a su alrededor, la época no perdonaba.
En sí, ella tenía esa promesa hecha hacia esos padres, padres que le dieron una bienvenida, muy pocas, le dieron esa bienvenida, ése día sintió mucho placer, jamás experimento este deleite, su cuerpo estaba muy sobresaltada.
Era lógico, estaba con la guardia, por la oscuridad, ella le mostraría esos secretos que dormían en lo más profundo de los seres fuerte, qué se sacrificaron para guárdalos, en ese momento, Alba recordó en ese momento que tenía que volverse, hechizo no dudaría mucho y el tiempo la premiaba.
“Perdona, tengo que volver”.
Dijo de repente, estaba muy alterada se había olvidado de los reyes y reinas, imaginó que estaría muy preocupados por su ausencia.
“Está bien, té prometo volver, pero ¿puedo traer a algunas personas?”.
Pregunto con cuidado, ella sabía que tenía que dirigirse con respecto, no lo hacía por miedo sino que, eso era una etiqueta moral.
“Si puedo traerlas”.
Le dijo sin dudar, eso la sorprendió, su respuesta fue muy rápida.
“Gracias”.
Agradeció, al mismo tiempo suspiro.
“No tiene que agradecer ahora antes que sea demasiado tarde”.
La guardiana sabía que, ella debía volver de inmediato, antes de emprender su vuelta pregunto.
“¿Cómo te llamas?”.
Eso la sorprendió, nunca nadie le había hecho esa pregunta además, no lo recordaba, se dio cuenta que no tenía nombre.
“No tengo nombre”.
Su respuesta fue fría y tajante, Alba sabia de ese sentimiento, ella antes que se convirtiera en una mujer con mucho poder, sabía sobre ese sentimiento.
Tener un nombre, es como tener un mudo a tus pies, eso era en los momentos más críticos de la historia, al ver a la guardiana, pensó en sus épocas de inicios y glorias que jamás se olvidaría.
“Cuando vuelva a este lugar, té pondré un nombre ¿Qué te parece?”.
“……Me parece genial”.
Al ver que ella sonreía, dio un paso hacia adelante y le puso la mano derecha sobre su cabeza, conjuró un hechizo, la guardiana se sobresaltó, luego se acercó a todas las criaturas mágicas del Bosque, todos fueron tocados por su poder.
“Bueno debo de volver, o se preocuparan”.
Dijo muy deprisa, ellos se pusieron muy tristes, al ver tal tristeza continua.
“Vendré con los cuatro seres, contaré lo que paso aquí, vendré para restaurar el bosque que falta fortalecer su poder”.
Todas se pusieron muy contentos al escuchar sus palabras, él unicornio hablo.
“¿Quiénes son ellos?”.
Esa pregunta era muy inusual, sobre todo proviniendo de una criatura, que pocas veces hablaba, esta vez fue raro, ella contesto por mera educación.
“Son el rey de los lobos, él rey de los vampiros, la reina de las hadas y las reina de las brujas”.
Alba vio, como todos a sus alrededor se sorprendieron, pero la pregunta era que si ellos sabían de la profecía y cuanto sabían de ello, fue una pregunta que se cruzó en ese momento.
“Ya veo, con que ellos eh”.
Entonces uno de ellos hablo.
“¿De qué especies eres?”.
“Soy humana”.
“¡¡Wow!!, eso sí es loco”.
Dijo una mariposa gigante, salió de los espesos árboles, su forma gigantesca le daba un importante presencia y ternura, observaba a la joven que estaba delante de ella, sabía que no era una simple humana había algo más.
“Vuelve cuanto antes queremos que vengas más seguido ¿sí?”.
Dijo con emoción, aunque nadie le había entendido, solo Alba la entendió eso era muy interesante.
“Bien. Debo de seguir mi paso”.
Alba se despidió con la mano, sé dio la vuelta y se marchó dejando todo atrás, al regresar desactivo la barrera y junto al hechizo de tiempo.
Al pasar por esa barrera vio a los reyes y reinas, de diferentes especies frente a ella, ahora tenía que dar explicaciones.
“Verán………tenía la intuición de pasar la barrera, para ver lo que estaba más allá, ¿podemos ir mañana?, es que hay diferentes especies si es que todos ustedes quieren, quiero volver”.
Dijo con sinceridad, aunque ellos estaban mirándose uno del otro, pero sabía que en el fondo deberían ser cautelosos, cuando se trata de su máximo rival, todos por primera vez estaban de acuerdo.
“Está bien, vamos todos a ver, lo que está detrás de la barrera”.
Dijo la reina de las Brujas, todos asintieron con una respuesta positivas, esto la sorprendió a Alba, el rey de los vampiro la está mirando, sin detenerse, cómo era tarde Alba empezó a bostezo.
“Bien estoy muy cansada, me voy a dormir, mañana iré al bosque, les prometí que iría”.
Los reyes y reinas sé quedaron parados sin decir una palabra, ni un solo ruido se asomó a ellos, sólo hubo miradas que cruzaron en cada uno de ellos, reinó el silencio, ésa tarde fue distinta, ellos lo sabían bien.
Esa noche Alba estaba sumida en sus pensamientos, en ese momento le ganaba el sueño, sabía que su poder había dado vida a un bosque, no lo utilizaba hace muchos mileños.
Mientras ella dormía, el rey de los vampiros muy sigilosamente, sin que Alba lo escuchara, con sus pasos muy lentos se acercó, al estar junto a la joven, la observo por un largo tiempo, los próximos mileños, él no estaba interesado en una humana, pero, esa joven le causaba mucha curiosidad, como si algo fuera que lo atrayera.