La Necesidad del Amor

CAPITULO 1

Alicia tiene un nuevo amor.

Ahora de verdad se siente enamorada, lo recuerda a cada momento, escribe su nombre en el aire con sus dedos, habla sola imaginándose que están juntos y ríe.

Realmente no es ella.

El enamoramiento está en su máximo esplendor.

Hoy no se puede concentrar, al cerrar los ojos ve su sonrisa y quiere poseerlo, está pensando en el momento que se va a encontrar con él.

¿Qué va a pasar? ¿Cómo lo va a saludar? ¿Qué va a hacer él? ¿Cómo la va a mirar? ¿Qué gesto va hacer? ¿qué va a decir? ¿Si va a estar sentado? ¿La va a abrazar? o ¿le tomará la mano? ¿Qué le va a decir?

Tantas preguntas que ya no la dejan pensar en otra cosa.

Va donde su amiga y vecina, a pedirle un consejo. Baja la escalera al segundo piso y golpea su puerta, al no abrir, toca su timbre desesperada.

Cuando abre, Alicia entra empujando la puerta y sin saber si está acompañada le grita.

- ¿Myriam dime qué hago?

Le contó que lo desea completamente y que está sin saber qué hacer para controlar ese amor loco.

Myriam que la conoce y sabe que cambia de opinión después de dos semanas. Entiende que ahora, no será diferente y con cariño se enfrenta a ella.

- Querida Alicia por favor deja de sufrir antes de tiempo. Piensa un poco, calma y respira. Ahora, quiero que pienses porque cada vez que te gusta alguien, algo sucede que no resulta.

-Ahora es distinto y no quiero pensar en que no resultará.

Responde Alicia.

-De todas las veces que no te resultó, ¿por qué ahora sería el correcto?

Le dice Myriam, sin guardar cautela.

Alicia le contesta tratando de convencerla y con desesperación.

- Porque es diferente, porque él es diferente, porque todo es diferente, porque me siento diferente.

Myriam la mira sin creerle una palabra, pero con un poco de ironia le responde.

- Alicia, me dijiste lo mismo con todos los anteriores. Creo que hay algo que no te das cuenta y que sucede siempre.

Y sigue Myriam, con tono seguro y tratando de que Alicia entienda, le explica.

- Pero quiero que me escuches y no te enojes.

Alicia ya no quiere escuchar y cantando le habla a Myryam de lo que siente.

- Es que ahora es diferente, me siento más libre no me presiona y le gusta como soy.

Expresa Alicia danzando por la habitación.

- ¡Aliciaaaaa..!

Dijo Myriam, mirando la hora muy enojada y apurada, siguió retando a Alicia y cambió su tono de voz.

- No puedo verte sufrir cada vez que conoces a alguien y te sientes enamorada, tú sabes que eres obsesiva cuando conoces a alguien, siempre dices que es diferente y luego terminas decepcionándote y te das cuenta que te aburre, que te cansa, porque no es lo que tú quieres o él termina contigo y tú no soportas la situación y despechada tratas e insistes en volver hasta que te cansas de nuevo.

Myriam se queda sin aliento y en silencio espera la respuesta de su amiga. Per Alicia no quiere decir nada, entonces Myriam prosigue.

-Creo que es una competencia contigo misma. El orgullo, tu ego y tu obsesión.

Termina diciendo Myriam. Cansada de la actitud de Alicia. Pero con sinceridad y aunque la verdad duele, tambien es cruel.

Pero Alicia vuelve a insistir, sin fijarse que algo le pasa a Myriam y con tono de suplica le responde.

- De verdad que ahora sí. Estoy enamorada, muy enamorada. Lo siento de verdad, no dejo de pensar en él.

- ¡Para Alicia! Por favor. Acepto que te guste alguien, pero ¿No te das cuenta que patética te ves? Te recomiendo que no te acuestes con él en la primera cita. Responde Myriam, ya descontrolada.

Alicia muy seria, le responde.

- Entiendo que te enojes, siempre vengo con mis problemas a verte. Pero te demostraré que es el correcto.

Alicia se va. Cerrando la puerta.

Ilusionada y sin sentirse enojada con su amiga. Ya que siempre que tiene un problema, Myriam la escucha, la contiene y le tiene paciencia. Sabe que es la única amiga que tiene cerca y la quiere tal cual es, como una hermana.

Cuando Alicia sale del departamento de su ámiga, Myriam se toma su cabeza y peina su pelo en una cola, preparándose para una pronta guerra. Su conversación la dejo alterada y lo único que quería era subirse a la trotadora, para calmar su molestia.

Alicia no le preguntó nada, habló y habló, ni siquiera le importo la enfermedad de la madre de Myriam, de su nuevo trabajo, por lo menos preguntarle como estaba. Pero Myriam la conocía y cada vez que conseguia un novio nuevo, no tenia cabeza para nada más.




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