La Necesidad del Amor

CAPITULO 4

En ese momento, cuando los deseos eran más fuertes. Alicia recordó lo que le dijo su amiga Yohana.

“Cuando limitamos nuestros deseos, usamos la razón”.

Alicia sabía que la abstención, era un medio de limitar los deseos y sabía que era algo muy difícil para ella.

Pero Yohana le explicaba que también era una forma segura, de esperar por la persona adecuada.

Todos esos pensamientos daban vueltas por su cabeza, aún asi, no podía detenerse.

Cuando Alejandro la besaba, ella sentía su respiración, su energía y fuerza. Esa ansiedad de poseerla, de tenerla. Ella sentia mucho placer al tenerlo en ese estado. El tenía su cuerpo tensionado, la abrazaba casi temblando. Ella tenía una mano puesta en el pecho de él y sentía su corazón latiendo fuertemente. Todo de él producía en Alicia excitación, pero algo que siempre la contenía. No era temor, era una seguridad de saberse anhelada, deseada y querida. Pero faltaba tiempo. Faltaba conocerse, la rutina de las citas, el dia a dia.

Besándolo suavemente y alejándose un poco, lo detuvo. Porque sentia que era algo que debia fenar. Alejandro sintió que se apartaba de él, pero él no queria hacerlo y la besaba con mas intensidad, tomaba su cara y cuello, porque estaba totalmente ardiendo por ella, no queria dejar de hacerlo. Pero Alicia puso sus brazos en el pecho de Alejandro, alejandoló. Pero era imposible, los dos estaban en una armonia de besos caricias, gemidos y mucho placer.

Ella le hablo.

-Espera... Respiremos un poco. Vamos muy rápido.

Alejandro tratando de detenerse, sintiendo el aroma de Alicia y embriagado de ella, no podia parar y sentia que la sangre le ardia por todo su cuerpo. Recobrando la compostura, la acariciaba, bajando su intensidad, respirando profundo. Tocando suavemente los brazos de Alicia, apretando, desde los hombros hacia sus codos y luego retrocedío. Miró el suelo y la aparto. Respiraba profundo. Mientras se calmaba y caminaba por el pasillo, trato de entender esa pasión tan fuerte que sentía. Ella lo volvia loco de amor.

En tan poco tiempo quedo encantado de ella, todo le fascinaba y en la cita trato de llevarla al departamento para poseerla, para quitarse las ganas y calmar toda las ansias. Penso que seria una cita más. Como las que habia tenido. Una cita con alguien especial, pero que seguiria el mismo patrón. Alguien que caeria en sus redes de conquista y cuando se dio cuenta que no sucedio así, como pensaba. Se arrepintió, sintió que la perderia, que no era la forma, se habia equivocado. No queria que ella se fuera así. Se desesperó.

Llamo a la secretaria y le pidió la dirección de Alicía, la excusa fue que tenian un trabajo y ella accedió a darle la dirección.

Alejandro se fue a buscarla y en el camino compro unas flores y llego al departamento de Alicia. Toco el timbre, muchas veces y no salía nadie. Espero y pensó que pudo haber hecho Alicia. Quiso llamarla, pero ya estaba ahí, debia esperar. Cuando la vio llegar, le bajo el alma al cuerpo y se dio cuenta de cuanto le gustaba esa mujer. Luego dijo:

- Perdóname, no debí haberte invitado a mi departamento. Vine porque no quería quedar como un bruto. Entiendo que fui muy rápido y sé que te molesto.

Ella lo miraba, con dulzura.

Alejandro ahora tenía la certeza de que Alicia sentía algo por él. También sabía que podía echar a perder todo, con una mala acción y palabras incorrectas.

Alicia le sonrió, le dio las gracias por venir, por traer flores para disculparse y porque eso la hace sentir valorada.

Alejandro sonrio y abrazo a Alicia, la apreto suavemente y susurro a su oído.

- Quiero que estes bien y perdóname. Me cuesta controlar mis emociones cuando estoy cerca tuyo. Siento muchas cosas por ti. Lamento ser tan impulsivo.

Ella sintió que desvanecía y apegó su cara, en la cara de él, sintiendo el calor de su rostro. Alejandro nuevamente buscó su boca y se besaron apasionadamente.

Alicia estaba feliz. Sentía que todo era perfecto. No había temor ni angustia. Cuando estaba con Alejandro, era todo distinto, como si el estuviera destinado a ella.

Con solo tocar sus manos la conexión era sublime.

En ese momento subió Myriam, muy apurada y se encontró con ellos. Sintió incomodidad, pero debia interrumpir y dijo, con cara de preocupación.

- Perdón, Alicia. La abuela de Yohana está en el hospital, debemos ir.

Alicia sorprendida..Cambio la actitud y se apresuro a entrar al departamento.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.