Alejandro sintió que Alicia lo evadía, ya no estaba seguro de que ella estuviera interesada en él. En el trabajo lo evitaba, cuando estaban solos escapaba y cuando salían en grupo, Alicia buscaba a Verónica e inventaba algo para no estar cerca de él.
Se acabó el interés. Ella ya no sentía lo mismo, no sabia como decirlo y se apartaba. El amor se fué. Tal vez ya ni pensaba en él, ya no había atracción y estaba interesada en otro.
Cuando quiso averiguar se enteró que aún seguia sola. En el trabajo le dijeron que ella twnia una rutina de piscina por las mañanas, pero nadie sabia con exactitud de la vida romantica de Alicia. Habían rumores con Pablo, pero nada cierto.
Alejandro fue a la oficina de Pablo para preguntar. Sabía que se daría cuenta de sus sentimientos por Alicia, pero le daba lo mismo y estaba dispuesto a averiguar qué sucedía con ella.
Bajó al primer piso y justo Pablo estaba en el café. Alejandro se acercó y en tono serio, le dijo.
- Puedo hablar contigo.
Pablo tomando un café le respondió.
- Claro, vamos a mi oficina.
Caminaron juntos, sin hablar. Al momento de entrar, inmediatamente Alejandro cerró la puerta y preguntó sin tapujos.
- ¿Te gusta Alicia?
- Claro que sí. Alicia es una chica encantadora, hermosa y muy simpática. Te puedo asegurar que tiene muchos pretendientes.
Dijo Pablo, riéndose, para calmar la tensión.
Alejandro empuñando su mano golpeó levemente la silla.
- Siéntate, le dijo Pablo.
Ellos se conocían de hace mucho tiempo. Pero Alejandro actuaba como un hombre celoso y era irracional, se notaba su impulsividad y que no estaba manejando sus emociones, algo muy extraño en él.
- ¿Te gusta Alicia? preguntó Pablo.
- Sí y mucho. Pero aún no he podido conversar con ella. Quería saber si podía haber alguien más. Dijo Alejandro.
Pablo arreglando algunas cosas en el escritorio, respondió
- ¡Yo! ¿Tu crees que yo?.
Pablo espero la respuesta de Alejandro. Mientras pensaba en Alicia, encontrando las muchas oortunidades que habia tenido, pero la miró en menos.
Alejandro lo miró, buscando un indicio en el rostro de Pablo que mostrará algún sentimiento. Espero mientras hablaba y se miraron sin palabras.
- Yo no puedo. Soy un canalla y no le haría eso Alicia, ella merece algo mejor.
Dijo Pablo. Esbozando una sonrisa y a la vez con seguridad.
- Se nota que entre ustedes hay algo, se llevan bien ¿son muy cercanos?. Dijo Alejandro serio y muy tenso.
- Somos algo más que amigos. La cuido y queria acercarme mas a ella. Pensé que tenia algo por la oficina, alguien, precisamente.
Pablo, al ver que esta situación estaba comlicada, le aconsejo.
- Alejandro no te imagines cosas, yo no puedo salir con Alicia. Queda claro que ella es solo una compañera de trabajo, además no acostumbro salir con gente que trabaja conmigo.
Dijo Pablo muy tácito.
Pablo era muy cuidadoso y no respondía ni daba explicaciones a nadie, pero Alejandro fue la excepción. También lo hizo por Alicia, por el cariño y respeto que le tenía.
- Okay me queda claro. Dijo Alejandro, estrechando la mano de Pablo, se fue.
Salió de la oficina con una idea fija. Subió las escaleras muy acelerado, cuando llegó saludo a la secretaria, rápidamente y pasó por todos lados, apurado para encontrarse con Alicia. Cuando la ve sentada en su escritorio, toma su silla, la da vuelta sobre sí mismo, se agacha quedando frente a frente y la mira fijamente.