Alicia fue el trabajo con ganas de llamar a Alejandro, pero no sabía cómo explicarle todo lo que ella sentía.
A lo mejor tenia miedo que él no la entendiera. En su cabeza pasaban muchos pensamientos negativos que provocaban inseguridad.
Cuando la mañana estaba terminando, ella escuchaba música romántica y apareció Alejandro, tomó su silla y la giró firmemente sobre él, se agachó y quedó frente a ella. Le dijo.
- ¿Podemos hablar?
Alicia sin saber qué responder, asintió con la cabeza. Penso mil cosas, muy negativas. Caminando por el pasillo, sostenida de la mano de Alejandro se dejaba guiar y lo veia tan alto y fuerte. Su perfume la llenaba de una fuerte atracción. En ese momento no entendia que pasaba.
Alejandro le tomó su mano y la llevó a la sala de reuniones. Cerrando la puerta con pestillo. Cuando estaban solos, se acerco a ella, agarro ambos brazos de ella y empezó a decir.
- Alicia tú me gustas mucho y quiero que seamos algo más que amigos.
Ella iba a hablar y él tapó su boca con su mano suavemente. Alicia estaba locamente enamorada, todo lo que Alejandro estaba haciendo era porque el sentia lo mismo.
- ¡Alicia escúchame! Quiero conocerte mejor y que salgamos, no sé por qué me siento así, solo sé que quiero estar contigo y te necesito. No entiendo porque me evades, ¿hice algo mal?
Acariciando su boca, la miraba como queriéndola besar y la liberó de hablar. Llevando su mano a su cuello y queriendola besar, acerco sus labios.
Alicia se puso muy nerviosa y se alejo de los brazos de Alejandro. Mirando alrededor que nadie estuviera. No estaba cómoda. Comprendía la actitud de Alejandro, pero en el trabajo sintio que no era apropiado. Para calmarlo y terminar con situación, le dijo.
- Alejandro tú también me gustas, quiero conocerte, estar contigo, no hiciste nada malo, pero no puedo conversar ahora, ¿puedes esperar? ¿Podemos hablar a la salida del trabajo?
Ella tomo su mano, para hacer las pases.
Él sentía que Alicia estaba avergonzada y también el sentía vergüenza de haber actuado tan precipitado y le respondió.
- Sí, claro. Pero puedo besarte, solo como despedida.
Entendiendo que no era el momento y el lugar. Se acerco a ella.
Quedo tranquilo con todo lo que ella le habia dicho. Entendio que no habia nadie más. Su seguridad volvio y tambien el control de si mismo. Debia ir con cuidado, podia echarlo a perder y queria tenerla.
Alicia lo abrazo y él sintió el cuerpo de ella. Con ese vestido tan ligero. Sintio el calor de su cuerpo en él. Luego ella lo beso. Levantando su cara, acerco .sus labios suavememte y despues lo aparto. Salió de la sala de reuniones muy apresurada.
Ella estaba felz. Quedo con su aroma y tambien estaba molesta, comprendía la desesperación de Alejandro y sabía que se gustaban, pero en el trabajo debian controlarse.
Ella nunca mezclaba los placeres con el trabajo. Esto estaba fuera de lugar y tenía miedo que los demás se enterarán de su relación.
Estaba confundida y no podía encontrar paz, siempre su vida era complicada, debía parar.
Pronto cumpliría 30 años y sentía que no debía comportarse tan a la ligera y ahora en el trabajo todo era un caos. Necesitaba un orden, tomar las riendas de su vida y no quería seguir de esa misma forma.