La Nefilim

T R E S

PLANES.

Malena:

Me levanto temprano, como siempre acostumbro, suelo ir a correr todas las mañanas, me relaja, pero es más interesante lo que esta pasando aquí. Mi lindo hermanito esta haciendo las abdominales que le dije, por más que quiero no consigo alejarme del marco de su puerta, me enorgullece ver que se esta tomando muy en serio lo de conquistar a Luna, por fin esta creciendo.

Si esa mocosa no nota lo mucho que Leo la quiere es porque esta ciega o es muy tonta.

—Leonel, despierta o volverás a llegar tarde a la escuela —grita mi tía desde abajo.

Ese grito hizo que Leonel se girara y me descubre viéndolo, le sonrío un poco para calmar su ira, pero mi querido Leo frunce su ceño en señal de molestia.

—¿Qué no conoces lo que es la privacidad, Malena?

Suelto el aire, no tengo argumentos contra eso, esta vez me venció, aunque... aún podría usar algo a mi favor.

—Si no te gusta que alguien te observe, entonces, cierra la puerta —contraataco.

Me meto a su habitación y le revuelvo el cabello, me encantan estos momentos que puedo compartir con él.

—¡Malena!

Golpea mi mano y se va furioso a su baño, no me sorprende que este de tan mal humor, comienza a entrar en la etapa más difícil de la adolescencia.

Salgo de su habitación y bajo hasta el comedor, tal parece que llegué en el momento indicado, mi tía está sirviendo unos panqueques con miel, me encantan esas cosas.

—Buenos días, princesa —Coloca un palto frente a mi—. Elige los que más se te antojen.

Me siento en mi lugar de siempre, observo el asiento de mi costado izquierdo, pero permanece vacío, es muy extraño que mi tío no haya bajado aún a desayunar, es el primero en llegar a la mesa siempre, ¿estará enfermo?

—Tía, ¿en dónde está mi...?

—Se fue hace cinco minutos, dijo que, el hombre que cenó con nosotros el sábado, firmaría el contrato a primera hora.

No me gusta que este ausente, pero al menos esta haciendo algo que nos beneficiará a todos, mi familia es la mejor de todas.

Las dos comenzamos a desayunar en absoluto silencio, el día de hoy tengo un muy buen presentimiento, creo que todo saldrá muy bien hoy. Cuando termino mis panqueques observo detenidamente los panqueques de Leo, me están tentando demasiado, cuando estaba dispuesta a robarme uno de los panqueques Leonel se sienta frente a ellos, lo detesto.

—Buenos días —saluda él.

Mi tía se levanta de la mesa y comienza a recoger los trastes sucios.

—Llegas muy tarde, Leonel, mira a Malena, ella ya terminó su desayuno.

Mi tía lo dice como si me hubiera acabado todos los vegetales y tratara de motivar a Leonel de hacer lo mismo, mi tía realmente es muy especial. Leo pone los ojos en blanco como si lo fastidiara, creo que esta perdiendo su sentido común, mi tía termina jalando su oreja, todos sabemos muy bien que es mejor hacer lo que ella quiere, se transforma cuando esta molesta y creo que somos personas inteligentes, aunque a Leonel le gana el orgullo adolescente.

—Ya te he dicho mil veces que no intentes hacer eso conmigo —lo reprende.

Libera su oreja y Leo comienza a frotarla, por estas cosas tan simples es por lo cual adoro a mi familia.

—Por cierto, Malena —Me sobresalto cuando escucho a mi tía hablarme—, ¿podrías llevar a este grosero a su escuela? Me llamaron esta mañana de la revista y no podré llevarlo.

—¿Por qué no mejor me compras un auto? —se queja Leo.

Mi tía toma los platos del desayuno y golpea la cabeza de Leonel con ellos, es divertido molestar a Leonel.

—Solo tienes trece años, Leonel, por lo menos espera a tener dieciséis, en tres años discutiremos eso, por lo pronto te vas con tu hermana.

—En dos años, mamá, sólo faltan dos —Leonel baja la cabeza, algo trama—. No quiero molestar a Malena, yo me puedo ir caminando.

Eso me suena a que no quiere que yo lo lleve, ¿le da vergüenza que su hermana mayor lo lleve a la secundaria? ¿O me estará ocultando algo?




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