Después de todo lo ocurrido en la sala de profesores, llegaron a la conclusión de suspender temporalmente a Clara, la chica que acosaba a Matthew Grinford de manera constante y sin descanso.
El día ya había finalizado, y Gabriella se encontraba en la cocina de la mansión, tomando un vaso de jugo mientras hablaba por teléfono con Hikari.
—¿Entonces vas a reconocer que hiciste todo eso por Matthew, o seguirás negándote? —preguntó Hikari a través del teléfono.
Gabriella tomó otro sorbo de su jugo antes de responder.
—No lo hice por él. Sabes perfectamente que está prohibido acosar a cualquier estudiante, y no podía quedarme de brazos cruzados, Kari.
—Sí, claro, Gabi… —exclamó Hikari—. Pero en el fondo, muy en el fondo, sé que lo hiciste por él. Y por cierto… ¿tus padres ya comenzaron a organizar todo para el compromiso? —preguntó con curiosidad.
Gabriella suspiró con cansancio. —Ay, Hikari, si supieras… Esta semana he estado muy agotada. Mis padres y los de Matthew nos llevaron a todos los lugares posibles para ver cuál sería el indicado para la boda. Dicen que mientras más rápido esté todo, mejor. Pero parece que se les olvidó que yo no me quiero casar, y mucho menos con Matthew.
—¿Pero ya intentaste convencerlos de todas las maneras posibles? —preguntó Hikari—. Eso está mal, obligar a los hijos a hacer algo que no quieren solo por conveniencia.
—Créeme, Kari. He intentado de todo, y no he logrado que cambien de opinión ni una sola vez.
—Tus padres son todo un lío, Gabi… —Hikari suspiró—. Por suerte, los míos solo quieren que salga adelante.
—¡No me restriegues eso en la cara, Hikari! —reclamó Gabriella—. ¡Dile a tus padres que me adopten, por favor!
—Mis padres no soportarían otro hijo más —respondió Hikari—. ¿Sabes todo lo que tienen que hacer con mis tres hermanos menores?
—Al menos lo intenté… —murmuró Gabriella—. Bueno, Kari, te dejo. Mis padres me están llamando. Se despidió y colgó.
Por otro lado…
—Señor Matthew, venga a cenar. Miranda preparó su platillo favorito —anunció uno de los mayordomos de la mansión Grinford.
—¿Podría subir la cena a mi habitación? Cenaré allí —respondió Matthew, recostado en su cama.
—Como usted ordene, mi señor. El mayordomo salió de la habitación, dejándolo solo.
Matthew se quedó mirando fijamente el techo, perdido en sus pensamientos, sin darse cuenta de cuánto tiempo había pasado. De pronto, un nombre escapó de sus labios en un susurro casi imperceptible.
—Gabriella…
Matthew volvió en sí de inmediato.
—¿Gabriella? ¿Por qué demonios la mencioné a ella? —murmuró, frunciendo el ceño—.
—Qué fastidio… incluso escuchar su nombre. Guardó silencio unos segundos.
—Pero… ¿por qué la pensé de la nada? ¿Por qué justo ahora? Su corazón comenzó a latir un poco más rápido.
—¿Será que…? —¡No, Matthew! —se interrumpió a sí mismo—. Ni siquiera pienses en esa estupidez. Se levantó de la cama y caminó hacia el balcón de su habitación, respirando el aire nocturno.
—Tengo que despejar mi mente… Tomó su teléfono y le escribió a Ivy, preguntándole si estaba ocupada y si podía encontrarse con él en la tienda que abría las 24 horas.
No tardó en recibir respuesta. Ivy le dijo que justo estaba a punto de salir hacia allí. Matthew guardó el teléfono y tomó una chaqueta antes de salir de la habitación.
No quería pensar más, ni en el compromiso, ni en Gabriella, ni en nada que lo hiciera sentir incómodo consigo mismo.
Mientras tanto, Gabriella subía las escaleras hacia su habitación, con el teléfono aún en la mano. Se dejó caer sobre la cama y miró el techo, exactamente igual que Matthew lo había hecho minutos antes.
— Perfecto, otra salida más...Odio esto. – Gabriella cerró los ojos, intento relajarse, pero el saber que mañana iba a salir otra vez junto a sus padres y a los Grinford la tenia estresada.
¡Muchas gracias por leer este nuevo capítulo!😊