El viejo sabroso
Ariadna
Sali de la sala junto a Enzo y Camille, dirigiéndonos a nuestra área de trabajo en el piso tres del edificio principal del comando.
—No creen que es injusto tanto alarde solo porque son personas de alto perfil. Los demás casos serán archivados en su mayoría—comenta Camille a mi derecha.
—Así funciona esto, por eso estaba Bardi en la reunión. Además, es temporal. —opina Enzo.
—Yo opino que el director debería ser el viejo y no el odioso de Bardi—susurro, muy segura.
Entramos al ascensor y presiono el piso tres. Mis amigos ríen ante mi comentario, no entiendo el chiste pues hablaba en serio.
—¿De qué se ríen? —enarco una ceja
—Todavía preguntas Ariadna—dice Camille como si fuese lo más obvio.
—Pues no entiendo, no estaba diciendo ningún chiste.
—Ariadna le dijiste “el viejo” a Montalvo, en el comando—dice Enzo entre risas.
—Ni que fuera la primera vez que le digo así, es peor cuando le digo viejo sabroso—me encojo de hombros.
A Enzo va a darle un ataque de risa y a Camille parece que va a darle un paro, porque me mira como si hubiese dicho una barbaridad.
—Mujer si Montalvo te escuchara —dice Camille finalmente con una risita.
Salimos del ascensor, y caminamos en conjunto hacia mi oficina.
—¡Vamos! —los miro a ambos — El viejo es alto, musculoso, su cabello negro con canas lo hace ver tan… en fin esta buenísimo además es super rudo y su voz es ronca, es perfecto.
—Yo creo que deberías dejar de hablar de eso en el comando—dice Camille
—Yo en cambio creo que tienes una rara atracción por nuestro jefe—opina Enzo con una ceja enarcada.
—La pregunta es a quien no le gusta—digo rodando los ojos.
Nos adentramos en mi oficina, rodeo mi escritorio y corro la silla para ponerme cómoda mientras mis amigos se sientan en las sillas frente a mí.
—Cambiando el tema como te fue en tus vacaciones Ari—pregunta Enzo
—Si cuéntanos, conociste a alguien o algo interesante—Camille me mira con una risita cómplice.
—Mis vacaciones estuvieron perfectas, gracias. Y no conocí a nadie excepto un tipo en el avión cuando venía de regreso—digo restándole importancia.
—Eso es todo lo que dirás y que pasa con el tipo del avión —pregunta Camille haciendo comillas al aire con los dedos
—Nada del otro mundo, coqueteo un poco conmigo y me invito a ir a tomar algo le dije que no y me dio su número de teléfono ya está —ambos me miran con el ceño fruncido.
—Imagino que no le vas a llamar—dice Enzo y asiento.
—Obvio que no, tengo cosas más importantes ahora
—Eso o por lo que paso con…
—No quiero hablar de eso en este momento—interrumpo a Camille.
—Lo siento solo no quiero que te cierres así…por… olvídalo— Camille agacha la cabeza
—Corrección no queremos que te cierres al amor—Enzo me mira en espera de una respuesta.
No me gusta hablar sobre ese tema, aunque suene tonto, a veces hablar de ciertas situaciones es difícil. Mis pensamientos se ven interrumpidos al abrirse la puerta de golpe.
—Que lindos se ven cotilleando en pleno horario laboral—espeta Montalvo con sarcasmo.
Enzo y Camille se giran a verlo y yo trato de sonreír, pero mi intento se esfuma al ver la cara del viejo cuando se cruza de brazos recostándose en el marco de la puerta.
—Hablábamos de trabajo, jefe—dice el mentiroso de Enzo.
—Claro y yo soy el rey de España — finge reír— Marchetti y Rousseau salgan y pónganse a trabajar, necesito hablar con Fontana.
—Si señor—dicen al unísono.
Se levantan despidiéndose de mí y salen de mi oficina, mi jefe cierra la puerta y se sienta frente a mí.
—Todos están al tanto, menos tu. Tenemos un evento importante dentro de dos días, y tú también debes asistir —dice serio.
Lo miro confundida, primero no es usual que venga a mi oficina y segundo tampoco suelo estar en los eventos a los que la I.R.M debe asistir.
—Debo decir que me sorprende sobremanera esta información—aclaro.
—Habrá un evento, un foro estratégico. La senadora Beatrice Mancini quiere ser la próxima primera ministra.
—Sigo sin ver la conexión, señor—soy sincera.
—Fontana los negocios de seguridad estatal dependen de la política. No podemos operar solo desde las sombras. Necesitamos caras nuevas, profesionales de nuestro equipo, que se relacionen con el círculo de élite del gobierno. A esos eventos siempre van las mismas personas, y quiero llevar rostros nuevos, fiables.
—¿Cómo networking estratégico? —pregunto curiosa.
—Exactamente. Eres una de nuestras mejores agentes, necesito que tú y varios del equipo estén presentes y se rodeen de personas importantes —me mira a la espera de una respuesta.
Asiento—Entiendo, estaré allí entonces.
—Mi secretaria te enviara la invitación por el correo.
Hace el amago de irse, pero se detiene, entrelaza sus manos sobre la mesa de mi escritorio y me mira con severidad.
—Por cierto, te quiero concentrada en el caso impronta. Es importante que te centres solo en ello y que toda la información que te proporcionen los demás agentes la trates con sumo cuidado—se recuesta en la silla nuevamente—Eres una ficha importante en esto, confío en ti. Trabajaremos de la mano.
—No se preocupe señor, estudiare todo minuciosamente.
—Eso espero. Y bienvenida de vuelta Fontana; espero que tus vacaciones hayan sido reparadoras porque me temo que se acabaron.
—Gracias señor—digo con una leve sonrisa.
Montalvo se levanta y finalmente se va. Le tengo un amor odio a ese viejo, pero sobre todo mucho respeto, aunque no lo parezca.
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K.D.Pérez