La Nera Corona

Capítulo 8

¿Solo quedan cuatro?

Alessio

Me coloco el intercomunicador y tecleo rápido, mientras observo a Francesca a través de las pantallas. Camina con calma, cruzando el vestíbulo de mármol como si fuera la dueña del maldito banco.

—Fran, el objetivo acaba de pasar el segundo arco de seguridad—susurro, mis dedos van a toda velocidad sobre el teclado para congelar el frame de la cámara 12.

En el monitor izquierdo, veo a Matteo—vestido con un impecable uniforme del banco, que robamos ayer—hacerle la señal a Vico. Él tiene la llave maestra del caveau. Si alguien sospecha que no trabaja aquí, tendremos problemas.

—Cinco segundos para el bucle en el pasillo norte… Ahora—anuncio, viendo como la imagen de Francesca desaparece de los monitores oficiales, reemplazada por un pasillo vacío grabado hace diez minutos—Entra por la puerta lateral.

Ella se desliza hacia la zona acorazada. El objetivo ya está allí, encerrado en el cubículo de las cassette di Sicurezza, un hombre codicioso al que le llegó la hora.

—El sistema de detección sísmica está en modo “mantenimiento” desde mi terminal—informa Nyx mi aprendiz de confianza.

—Bien. Fran tienes vía libre. Matteo acaba de bloquear la salida de emergencia desde fuera. Hazlo rápido.

No puedo ver lo que hace Francesca, pues no debe quedar ni un solo rastro de ella en ese lugar. Y de eso me encargo yo.

—Fran es todo tuyo—le informo tranquilo.

Pasa unos tres minutos en completo silencio, hasta que…

—Al fin frente a frente, mi querido Guiliani—la voz de Francesca destila veneno. Me recuesto en la silla, imaginando su sonrisa.

—No sé quién mierda seas ni cómo entraste. —responde una voz desdeñosa—Pero de aquí no sales bien parada.

La risa burlona de Francesca retumba en mi auricular.

—Esto va de parte de los hermanos De Rossi.

La línea vuelve a quedar muda. Hasta que su voz regresa, limpia y tranquila.

—Está hecho—informa Francesca y yo sonrío de medio lado.

Uno menos en la lista, ahora solo quedan cuatro. Y acabaremos con todos.

—Luca ponte en posición. Francesca va saliendo, todo en orden. —informo relajado.

—Nyx encárgate de que no quede rastro de Matteo, Vico y los demás. Yo me encargo de Luca y Francesca—ordeno, mientras mis manos vuelan sobre la consola.

—Si señor.

Las figuras de mis hermanos desaparecen, siendo reemplazadas por tomas falsas. Estoy atento a que salgan a los alrededores donde dejaron la camioneta para borrar evidencias.

Finalmente abandonan el banco y me encargo junto con Nyx de todas las cámaras que pueda haber en la fachada y en las zonas aledañas. El maldito sitio está bien protegido y no me permito ni un error.

—Señor tenemos problemas con la camioneta. No llegaremos a tiempo—Vico me informa por el intercomunicador.

—¿Quién mierda se encargó de los vehículos? —empiezo a exasperarme.

—IL Vecchio señor—responde con un hilo de voz.

—Solo por eso te salvas Vico. Abandonen el auto y desaparezcan entre la gente. ¡Ahora! — le ordeno.

—Enseguida señor.

Le encargo a Nyx el monitoreo de mis hermanos. Debo asegurarme que Vico y los demás no queden registrados.

—Vico súbanse a un auto de inmediato. Los carabinieri van en camino y no los quiero cerca del lugar.

—Estamos lejos del banco señor. No se preocupe—interviene Matteo el inoportuno.

—No lo suficiente pedazo de imbécil.

Registro a mis hombres en una cámara a unas cuadras del BPM forzando la puerta de un vehículo <<hasta que usan la cabeza>> pienso. Una vez que suben al auto y se alejan del sitio le dejo todo a Nyx y me voy.

Salgo de la habitación, acelero el paso por los oscuros pasillos, subo las escaleras y abro la puerta digitando la contraseña. Una vez fuera regreso al mundo real, la luz me molesta un poco. Así que decido ir al mini bar, el cristal del vaso tintinea contra el hielo. Me sirvo un Cutty Sark y me lo bebo de golpe, sintiendo el ardor en la garganta.

Me siento en uno de los sofás mientras visualizo quien será el siguiente. Paso un gran tiempo sumido en mis pensamientos sin darme cuenta de la hora.

—Señor no quiero molestarlo, pero, sus hermanos ya llegaron—anuncia una empleada desde la puerta.

Le doy un asentimiento de cabeza, la mujer se retira y me encamino al encuentro con ellos. Necesito los detalles que no vi. Cada uno de los que jugaron con los De Rossi pagaran las consecuencias.

{ ... }

El capítulo de hoy es corto, pero trato de actualizar seguido. Saluditos a quienes le están dando una oportunidad a esta historia.

K.D.Pérez <3




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