La Nera Corona

Capítulo 11

Monedas

Ariadna

Apenas entre en mi oficina azote la puerta, busque con urgencia los expedientes y los abrí todos dejándolos regados en la mesa. Necesitaba organizar mis ideas y unir los puntos antes de perder el hilo de mis propios pensamientos, tome todas las fotografías de los cuerpos y de las escenas del crimen; colocándolas todas en mi pizarra escribiendo arriba de cada una un número indicando el orden de muertes.

La mayoría de los asesinatos fueron llevados a cabo de distintas maneras sin embargo fueron rápidas, ninguna víctima presento signos de tortura o de lucha. Cada cuerpo fue encontrado en un lugar diferente; tres en Milán, uno en Nápoles y dos en Florencia. La R fue encontrada en el cuerpo de todas las víctimas indicándonos que se trataba del mismo asesino; además en la primera defunción, en el informe decía que el tirador era diestro, no tenemos testigos ni registros en cámaras de seguridad.

Lo que me lleva a pensar que son varios y no uno solo, que este tirador sea zurdo, que las marcas tienen trazos bastante diferentes y puedo notarlo ahora que comparo las fotografías; al no haber ningún tipo de registro es claro que tiene o tienen ayuda.

—¡Eso es! —exclamo conectando ideas.

En este lío tenemos a un hacker, de otra manera como se explica la falta de evidencia. Me enfrento a expertos, personas meticulosas que saben lo que hacen, no actúan sin un plan y se encargan de que el único rastro sea la maldita R que no sé qué significa.

Bardi nos dio cinco días para resolver este caso y es claro que nos pasamos de ese lapso, sobre todo yo que soy la que lidera este caso de mierda que me tiene con dolor de cabeza. Hasta ahora es que puedo conectar puntos y dar teorías, pero de que sirve saber que son varios y tengo a un hacker entre ellos sino se de quienes se trata.

—Piensa Ariadna, piensa—me digo.

Me quedo cinco minutos observando lo que hice en mi pizarra, pero no me dice nada. Tomo asiento, prendo la laptop y comienzo a buscar cualquier cosa que me diga que significa esa R.

Investigo en cada sitio web, informe, noticia, lo que sea que me tope; el cual me indique algo. No hay ningún grupo satánico relacionado, ni símbolo religioso o mafia que conozca se identifique de esta manera. Descarto cualquier grupo relacionado a ello, por ende, también dejo de lado las antiguas mafias de toda Italia. Me devano el cerebro por no poder conectarlo con nada.

—Ariadna vienes a…—Enzo entra en mi oficina, mirando todo el despelote que tengo.

—¿Ya viste la hora? —se cruza de brazos.

Niego con la cabeza.

—¿Y comiste algo?

—Tampoco.

—Piensas quedarte aquí encerrada en tu oficina hasta descubrir al asesino o volverte una anciana, ¿no es cierto? —ríe mientras curiosea algunas hojas sueltas que encuentra.

—Aspiro a que sea la primera opción.

—Puedo estar seguro de que no has avanzado mucho. Deberías relajarte un poco—dice mientras se sienta y estira los brazos.

—Solo se que debo buscar a más de una persona, pero no puedo relajarme. No quiero perder mi empleo.

—No lo perderás. Además, no eres la única que trabaja en este caso.

—Lo sé, es solo que soy quien lo lidero y debo sacar la cara por el equipo.

—No debes hacer todo Ari, esa marca debes mandarla a mi departamento conseguiremos información más rápido que tú.

—Quieres dejar de ser tan presumido—enarco una ceja.

—Nunca. Soy el mejor—me guiña un ojo.

Esbozo una sonrisa y lo hago levantarse para que vea mejor mi pizarra, dos cabezas trabajan mejor que una, a fin de cuentas. Quizás Enzo note algo que yo no logro ver.

—Mira los trazos de la “R” son distintos si las comparas—le muestro.

—Mándame eso, me encargare de la comparación y lo tendré listo rápidamente.

—¿Qué crees que signifique? —lo miro a la espera de una respuesta.

—No tengo idea; no he visto nada parecido en ninguno de los casos que he trabajado aquí. Siempre que hay marcas son más elaboradas.

—Tienes razón en eso, está es simple pero difícil de encontrar.

—Ahora que lo pienso he visto una R similar—frunce el ceño.

—¡¿Dónde?! —grito mientras lo zarandeo.

—¡Cálmate mujer! —se aleja un poco—En las monedas.

Mi emoción se va de inmediato y lo único que hago es mirar feo a mi amigo. Como juega con mis sentimientos de esa manera…

—Ari recuerda que la R es la marca oficial de la casa de la moneda de Roma.

—Que tiene que ver eso Enzo, son solo monedas. No estarás pensando que ellos están matando a las personalidades más importantes de Italia.

—Yo no dije eso. Pero considéralo.

Me quedo pensando en eso y decido escribir en un papelito lo que menciono Enzo, lo pego en la pizarra y dibujo un interrogante sobre él. Quizás sea una tontería o quizás no.

—Vamos a comer algo o enloquecerás—Enzo me extiende la mano.

Ruedo los ojos y me voy con él, después de todo no funciono bien sino como. Me pregunto si las monedas tienen algo que ver, será una señal o mensaje subliminal; o en definitiva me estoy volviendo loca con este caso.

{ ... }

Al igual que Ariadna enloqueceré pero con la universidad jajaja.

Me emociona mucho ver personitas nuevas leyendo está historia, saluditos a todxs <3

K.D.Pérez




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