La NiÑa Mas Tierna

CASA, DONDE ESTÁ EL CORAZÓN

Cuando llegó el momento de volver a casa, Luna se despidió de todos sus amigos con mucho cariño. La princesa Bruma le prometió que la visitaría en Villaventura la semana siguiente, y los Duendes de la Tierra le dijeron que la esperaban para enseñarle los secretos de las plantas mágicas.
Iris la acompañó en el camino de regreso, volando cerca de su cabeza y cantando canciones alegres. El Bosque de los Sueños ya no era un lugar desconocido y temido - ahora era su segundo hogar, lleno de amigos y magia.
Al llegar a Villaventura, vio que los cambios ya habían empezado: las calles estaban decoradas con flores de colores que los Duendes de la Tierra habían ayudado a plantar, y algunos duendes constructores estaban trabajando junto a los habitantes del pueblo para construir nuevas casas con materiales mágicos que hacían que el clima fuera siempre agradable dentro de ellas.
En su casa, abuela Rosalía les esperaba con una mesa llena de comida deliciosa: platos típicos del pueblo, pan dulce de los Duendes de la Tierra y galletas de avena con chispas de chocolate.
"Mi niña", dijo la abuela, abrazándola fuerte, "has hecho algo maravilloso. Has demostrado que el amor y la amistad pueden superar cualquier barrera, y que el mundo es mucho más grande y maravilloso de lo que imaginamos".
Luna se sentó en su sillón favorito, junto a la ventana que daba al Bosque de los Sueños, y miró hacia el árbol de los Sueños Compartidos, que se veía a lo lejos brillando con luz plateada. Sabía que su vida nunca volvería a ser la misma - ahora tenía dos hogares, muchos amigos y la responsabilidad de cuidar la unión entre mundos.
Esa noche, mientras dormía, tuvo un sueño maravilloso: veía a todos sus amigos - humanos, duendes, animales y seres mágicos - trabajando juntos para construir un mundo mejor. Veía a niños de todos los lugares jugando juntos, compartiendo juguetes y historias. Veía a personas ayudándose unas a otras, sin importar su origen o su apariencia.
Cuando se despertó al día siguiente, encontró una carta en su mesita de noche, escrita con tinta dorada y sellada con el sello del rey del Reino de los Sueños. Decía:
Querida Luna:
El árbol de los Sueños Compartidos crecerá cada día más, y cada vez que alguien cumpla un sueño y se lo comparta con los demás, dará más frutos y más luz. Tu valentía y tu corazón puro han cambiado el destino de nuestros mundos, y siempre te estaremos agradecidos.
Recuerda siempre que el verdadero hogar no es solo un lugar físico - es donde están nuestros amigos y nuestra familia, donde sentimos amor y pertenencia. El Bosque de los Sueños siempre será tu hogar, y tú siempre serás bienvenida aquí.
Con mucho cariño,
El Rey del Reino de los Sueños
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Luna guardó la carta en un cofre especial donde guardaba sus recuerdos más preciados: el collar con la estrella de cristal, la medalla de guardiana de la unidad, y una foto que habían tomado todos juntos durante el festival, con sonrisas en los rostros y el árbol de los Sueños Compartidos brillando detrás de ellos.
Sabía que muchas más aventuras esperaban por ella en el Bosque de los Sueños, pero también sabía que siempre podría volver a casa, donde la esperaba el amor de su abuela y la calidez de su hogar de tejados curvados.
Porque al final, lo más importante no es dónde vivimos, sino con quién compartimos nuestra vida - y Luna tenía a los mejores amigos y la mejor familia del mundo entero.
FIN




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