La niñera del Ceo

Miradas que estremecen

Capítulo 6—

Destiny Collins

Por un instante el comedor quedó sumido en un extraño silencio. No uno incómodo exactamente, pero sí uno cargado de algo difícil de definir, y era esa situación que últimamente me estaba haciendo experimentar emociones nuevas, porque apenas unas horas yo era una desempleada miserable, y desde que había conocido a Olivia y el señor Blackwood en el parque todo cambió drásticamente.

No obstante, no era aquello lo que hacía palpitar mi corazón a una velocidad imprudente, sino el hecho de ver a los ojos a mi nuevo jefe y sentir algo en mi estimado que ni yo misma sabía cómo explicar.

Mis ojos se encontraron con los de el señor Aiden una vez más, y fue entonces cuando noté algo diferente.

Algo que no había visto antes. La intensidad habitual seguía allí, pero había algo más en aquella mirada.

O definitivamente yo me estaba volviendo loca. Pero ese algo una vez más hizo que mi estómago diera un pequeño vuelco, mi respiración se volvió ligeramente irregular.

Por una fracción de segundo ninguno de los dos apartó la vista, luego él pareció reaccionar.

Sacudió la cabeza apenas perceptiblemente, como si estuviera expulsando algún pensamiento que no deseaba tener.

Y enseguida volvió su atención hacia Olivia.

—Hablando de cosas importantes —dijo con tranquilidad—. Tu cumpleaños es dentro de dos semanas—añadió y la transformación de Olivia fue inmediata.

Sus ojos se abrieron enormemente.

—¡Sí!—exclamó evidentemente llena de emoción. Y es que claro… Para esa niña su cumpleaños seguramente debía ser algo que salía en la televisión, de hecho ya podía imaginarme las noticias transmitiendo el evento especial.

De pronto toda la conversación anterior desapareció de su mente en un instante.

—¡Ya casi es mi cumpleaños!—agregó en un tono chillón que probablemente esas frecuencias hasta los perros podían escucharla.

—Lo sé—respondió él en una expresión tranquila.

—¡Estoy muy emocionada!—clamó la niña con un hermoso brillo en los ojos que me pareció muy tierno.

Aiden sonrió y mi respiración se detuvo por un segundo.

“Ya basta Destiny Collin’s deja de hacer eso”

Me regañé mentalmente.

—Eso es evidente—continuó él con la misma calma que yo deseaba poseer, de verdad ese hombre se le hacía tan fácil la tener una expresión tan difícil de descifrar que yo empezaba a envidiar esa habilidad.

—Voy a invitar a Sophie, Emma, Charlotte y también a Lily—Comenzó a contar la niña con los dedos.—Y quiero una fiesta enorme—completó

—Dentro de límites razonables—expresó él aún con la misma calma, pero en un gesto comprensivo.

—Y todo será de princesas—continuó Olivia sin dejar esa sonrisa llena de algo que me provocaba cosquillas en el estómago.

—Eso ya lo imaginaba.

—¡Y habrá un castillo!

—Veremos.

—¡Y una mesa llena de dulces!—prosiguió

—Eso es más probable.

Olivia parecía incapaz de permanecer quieta en su silla.

De pronto giró hacia mí como si hubiera pensado el algo sumamente importante.

—¡Destiny!

—¿Sí?—contesté con mis ojos fijos en la pequeña.

Su sonrisa se hizo aún más grande.

—Estoy muy feliz de que estés aquí porque ahora podrás venir a mi fiesta—comentó y no pude evitar devolverle la sonrisa.

—Por supuesto que estaré allí.

—¿De verdad?

—Claro.

—¡Perfecto!—exclamó como si todo estuviera donde debía.La emoción en su rostro era tan genuina que me enterneció inmediatamente.

Mientras la niña seguía hablando de decoraciones, vestidos y coronas, levanté la vista sin pensar, fue más como un gesto inconsciente y nuevamente encontré los ojos de Aiden.

“Rayos, debí mantener mis ojos sobre Olivia”

Me quejé mentalmente porque justo de nuevo mi corazón dio un pequeño salto, ya que él me estaba mirando y aunque fue solo un segundo, quizás menos que eso. Pero fue suficiente para hacerme sentir repentinamente consciente de mí misma.

Tragué saliva.

Y desvié la atención hacia Olivia otra vez. Era mucho más seguro concentrarme en princesas y castillos.

Definitivamente.

La cena terminó casi una hora después.

O más bien, terminó cuando Olivia finalmente agotó todos los temas posibles de conversación.

Aunque sospechaba que todavía le quedaban algunos guardados para mañana.

Nos levantamos de la mesa.

—Bueno —dije acomodando una hebra de cabello detrás de mi oreja—. Creo que será mejor que me retire—Había sido un día largo, lo suficiente para sentir que mi cuerpo deseaba tocar ese suave colchón para poder descansar.

Olivia abrió mucho los ojos.

—¿Ya?

—Sí, pequeña—contesté en una sonrisa suave mientras su expresión se volvía pensativa. Entonces una idea pareció iluminarle el rostro.

—¿Podrías contarme un cuento antes de dormir?—preguntó en un tono tan dulce que mi corazón se volvió algodón de azúcar.

“Rayos esa niña es un peligro para mí”

La petición me tomó por sorpresa, porque no imaginaba que ella deseara mi compañía en tan poco tiempo de habernos conocido. Miré inmediatamente hacia el señor Aiden porque obviamente, no era mi lugar tomar esa decisión.

Por lo menos no todavía.

Sus ojos se encontraron con los míos, fueron unos segundos y ninguno habló hasta que finalmente asintió.

—Si no le molesta—expresé porque desde luego no quería parecer una entrometida.

—No me molesta en absoluto—contestó él en un gesto suave. Olivia soltó un pequeño grito de felicidad.

—¡Sí!–clamó y prácticamente saltó de emoción. Después corrió hasta su padre, Aiden apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de que ella lo abrazara con fuerza.

—Buenas noches, papá—dijo la niña en medio del abrazo, la expresión del hombre se suavizó inmediatamente.

Le acarició el cabello dejando un beso en su coronilla y de nuevo mi corazón se derritió de ternura.

—Buenas noches, princesa.




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