—¿Abrumado?
—Abrumado.
—¿Así te sientes?
—Sí, así me siento.
—¿Qué es estar abrumado?
Me siento abrumado de pensar tanto. De pensar en cosas que no puedo evitar callar, en ese golpe que me espera si me atreviera a hablar.
Pero me abruman más las noches, donde mi pena estalla y el silencio me hace mal.
¿Qué puedo hacer si mis pensamientos no me dejan en paz?
¿Qué se supone que debo hacer si no puedo hablar?
¿Y qué hago si no tengo voz para explicar todo aquello que me aseguré de tapar?
Solo me queda dormir para compensar esa amargura que no me deja en paz.