La noche en que nos conocimos.

Capítulo 8 A veces el amor duele.

Escucho con atención lo que Lola me dice, pero es como si se lo dijera a alguien más, como si esto no me estuviera pasando a mí. Quizás porque Emmanuel se alejó de repente, rompió mi corazón e hizo parecer que mi amor no era suficiente, que yo no era suficiente. Porque su explicación no fue suficiente, su disculpa no impidió que yo llorara hasta dormirme. Su perdón por no amarme no impidió que me sintiera rota e incompleta. Porque no es justo para mí que ahora quiera dejar todo porque cree aún sentir algo por mí. ¿Dónde estaba ese amor cuando yo lo necesité? ¿Dónde estaba ese amor cuando me dejó? No puedo creer que tardara casi tres años en darse cuenta que aún siente algo por mí. ¿Pero después que pasará? Seguro se dará cuenta que ama más a Rosalie que a mí, seguro me volverá a romper el corazón.

No, no es justo para mí.

Lola mueve su mano frente a mí cara para llamar mi atención y yo vuelvo a la realidad.

—Te digo esto porque no quiero que te confundas, él rompió tu corazón y no quiero que vuelvas a sufrir. Si él está confundido es problema de él, no dejes que te confunda a ti. Ya lo superaste.

Pero ese es el problema, siento y soy consciente que una parte de mí aún no lo supera. Aunque me cueste debo reconocer que por mucho tiempo esperé este momento donde él dejará a Rose porque aún me ama a mí. Pero ahora que podría pasar no sé cómo sentirme al respecto, no siento la emoción y felicidad que creí que iba a sentir.

—Lo sé. —es lo único que respondo y Lola sabe que algo no está bien.

Alguien toca la puerta y respiro hondo varias veces porque tengo miedo que me falle la voz, me siento muy confundida, hubiera preferido que Lola jamás me dijera nada, pero en parte también prefiero saberlo por ella porque no sé cómo hubiera reaccionado si lo escuchará por primera vez por boca de Emmanuel.

—Ya está servida la cena. —me dice Santiago cuando abro la puerta.

Asiento varias veces con la cabeza.

—Soy Lola, la mejor amiga de Hope. —le dice Lola a Santiago mientras extiende su mano.

Estoy tan perdida en mis pensamientos que olvidé presentarlos.

—Un gusto, soy Santiago Miller, novio de Hope.

Lola me mira y sé que aún tiene muchas preguntas sobre mi relación, pero este no es el momento de responder nada. Ni siquiera puedo pensar en una oración con sentido ahora.

—Me tengo que ir. —me dice Lola. —Ya mañana hablaremos con calma.

—Quédate. —le pido.

Ella niega con la cabeza y me da un beso en la mejilla.

—Estaba sirviendo comida en el albergue y estamos escasos de personal. Debo volver.

Bajamos en silencio, un silencio muy incómodo. Me despido de Lola y trato de fingir una sonrisa pero me resulta imposible. Mi mente es un caos en te momento.

—¿Está todo bien? —me pregunta Santiago.

Me quedo mirando la calle por donde se acaba de ir Lola y giró mi cabeza casi involuntariamente en dirección a la casa de Emmanuel.

—Sí. —es lo único que respondo.

Veo la forma que Santiago me mira y sé que él no me cree, y si es obvio para él que algo me pasa, también será obvio para los demás. Yo siempre estoy hablando sin parar y ahora no puedo decir más de tres palabras. Pero saber que mi viejo amor aún siente algo por mí me acaba de dejar en shock.

Cuando llegamos al comedor los demás están hablando sobre las vacaciones y a donde piensan ir. Daniel está contándole a mis padres que Alexa piensa venir pronto porque ya acabó sus estudios. Santiago retira mi silla para que yo me siente y veo a mi madre sonreír al notar lo atento que es conmigo. Pero es todo falso, él solo quiere ganar y la verdad es que por mí puede hacerlo. En este momento no me interesa ganar nada.

—¿Qué opinas Hope? —me pregunta mi mamá.

No tengo idea sobre lo que están hablando y al ver mi plato me doy cuenta que no he comido casi nada. Eso también les resultará raro porque a mí me encanta comer.

—Parece que Hope está en la luna. —dice Peyton.

No sé equivoca, estoy en la luna pensando que hacer.

—Santiago nos invitó a la casa de campo de su familia este fin de semana para que conozcas a su mamá. Eso me parece muy considerado.

Lo sería si esta relación fuera real pero no lo es, además si esta relación fuera real él jamás me presentaría a su mamá. Por lo que sé jamás ha presentado alguna chica a su familia.

—Bien, está bien. —respondo.

Ellos siguen hablando y de vez en cuando yo asiento con la cabeza para disimular que no estoy escuchando nada de lo que están diciendo.

Cuando terminamos de comer, Santiago me ayuda a recoger los platos y a lavarlos. Cuando estamos solos en la cocina me toma de los hombros y me obliga a mirarlo.

—Bien, ahora dime que sucede.

¿Qué me sucede? Bueno, mi ex quiere volver conmigo a solo meses de su boda. Ya sabes, lo normal.

—Nada.

Me giro y sigo lavando los platos. Siento la mirada de Santiago sobre mí, pero trato de no prestarle atención. Él no me vuelve a preguntar nada, cosa que yo agradezco.

Cuando Santiago y su hermano Daniel se están despidiendo, Santiago les dice a todos que está tratando de ser el hombre que yo merezco.

—No conozco a nadie más honesto que mi querida Hope, ella siempre me pide sinceridad y confianza, yo trató siempre de ser tan honesto como ella, pero como sabrán en esta profesión es un poco difícil. —les dice Santiago a todos.

Todos se ríen, incluso mi padre.

—Pero no hay nada que no haría por Hope. —sigue diciendo él

Él me da un beso en la frente.

—Ella siempre bromea diciendo que es mejor novia que yo, pero le digo que tenga paciencia que estoy aprendiendo.

Ya veo por dónde va el asunto, pero cuando yo me doy cuenta, ya es muy tarde para detenerlo, el maldito de alguna forma hizo que todos dijeran que hasta ahora es mejor en esta relación que yo. Incluso Peyton que sabe que esta relación es falsa se pone de lado de Santiago. Me siento traicionada.




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