A continuació...
El Ketharis aferró el brazo de Caelus con mano férrea, arrastrándolo hacia la salida de la tienda. La gente observaba con curiosidad mientras otro ketharis lo seguía, cargando cadenas para encerrar a Caelus en una choza oscura, con un poste robusto en el centro.
Una vez dentro, el Ketharis empujó a Caelus al poste, el otro lo amarró de pies, manos hacia atrás y en el cuello. Los dos lo observaron una última vez, se giraron y salieron, dejando a otros para que lo custodiaran.
Por otro lado, Nilah y su hermano Thorian estaban dirigiendo al grupo hacia otras tierras dónde hay ríos y cultivos buenos. Nilah encontró un río no muy lejos del mar.
—Thorian...mira hacia allá...-señaló el río.
—Entonces vayamos hermana.
Thorian fue hacia el grupo y anunció:
—Más adelante hay un río, tal vez con algo de suerte podamos encontrar peces...
Mientras Nilah se dirigía al río y se sumergía para así atrapar aunque sea algún pez, se dió cuenta de que había más adelate el mar por lo cuál fue corriendo hacia su hermano.
—¡Thorian!...-una vez que llegó hacia él, hizo una pusa para recuperar aliento.- allá...hacia allá hay un mar, tenemos suerte...-señaló hacia atrás, su voz era exhausta.
—¡Encerio!...entonces vamos allá...-guió al grupo a las orillas dónde estaba el mar.
Todo el grupo sonreía y victoriaban de alegría y felicitaban a Nilah. El grupo empezó a desempacar sus herramientas y se dirigían al mar para al menos agarrar la variedad de peces, por otro lado, Nilah se iba al otro extremo de la orilla y así encontrar dóndo podría haber la cantidad de peces hasta que observó en la lejanía cómo una criatura se acercaba y pensó que era un serratus aquaticus de los que solía ver en sus tierras por lo cual quería gritar y alertar al grupo hasta que visualizó bien y era un Hippocampus, pensó que solo era una ilusión ya que su mader le solía cotar pero no se esperaría de que fuera real.
El Hippocampus se acercó con velocidad manteniendo una distancia prudente, y se sumergió en las profundidades. Nilah al perderlo de vista, se lanzó al mar y nadó hacia él. La criatura emergió con curiosidad y defensivo a la vez. Nilah se quedó suspendida en el agua, mirándolo con curiosidad creciente, se acercó y extendió la mano pero dudó, quedándose en el mismo lugar. El hippocampus al percibir esto, decidió acercarse con lentitud y al ver que no era una amenaza, se acercó aún más. Este era el encuentro algo emocionante para Nilah por lo cual solo tocó el ocico de esta criatura y luego emergió hacia la superficie para agarrar algo de aire.
Nilah volvió a sumergirse pero el Hippocampus estba super cerca de ella por lo que la asustó por un momento, el hippocamus la observó con detenimiento y confió en ella, le enseñó que tenía una red atorada que le impedía moverse con regularidad por los mares. Nilah miró las redes y se preocupó, tomó su Tumbaga y se acercó a la red, comenzó a cortar cuerda por cuerda hasta terminar de liberar al Hippocampus. La criatura comenzó a nadar con gran velocidad cómo siempre o hace y se acercó de vuelta a Nilah y por gratitud le dió un gran banco de peces en la cual por sí solos se quedaban en las redes de la chica y por último, llevó a la chica hasta la orilla. El Hippocampus se alejó y volvió a las profundidades del mar dejando a la chica con la red llena de peces de calida.
Nilah dejó por un momento la red y salió corriendo hasta su hermano:
—¡Thorian!...tenemos muchos mariscos...¡ven!...-lo arrastró hacia la red que estaba pesada por la gran cantidad.
El grupo se acercó también con curiosidad y emoción, todos observaron la red y gritaron en victoria. Todo el grupo junto a Thorian, arrastraron la red hasta la carreta. Nilah tomó la riendas del caballo y se prepararon para comenzar el viaje de regreso a las tierras oscuras en la que tomaría buen tiempo.
De regreso a la tribu, pasaron tres días desde que encerraron a Caelus, la Kumpait y el líder hablaron para saber que hacer con la persona extranjera:
—Es tu desición cómo lider tomar una opción en que hacer con esa escoria...-planteó.
—Aún estoy pensando en eso...tal vez tenga que ir a la tienda y preguntar para que vino y si no responde, pues lo quemaremos...-agregó con pensatés.
—Si hablamos con él, no sabemos y nos va a responder con la verdad, cuando vino, se le preguntó de dónde venía pero no dijo claridad, solo mencionó que era del extranjero...-comentó mientras pelaba frijoles.
Alaric asintió con reflexión, se levantó y salió de la tienda, luego se dirigió hacia la tienda dónde Caelus estaba siendo custodiado por los Ketharis. Entró y se sentó en la esquina para mantener distancia:
—Te volveré a preguntar y espero que me respondas con la verdad...o sino...-la tienda se rodeó de un astibo de tensión.- o sino te quemaré vivo...
Caelus no se inmutó y solo sonrió:
—No hace falta estas amenazas, pregunta lo que quieras y te responderé...-respondió con arrogancia.
Alaric asintió:
—Bien, ¿de dónde eres?...
—¿Si te lo digo me matarás?...
—Solo responde, no te haré nada.
—Esta bien, pero no rompas tu juramento. Vengo de la ciudad de las nubes.-declaró.
Alaric se quedó por un momento pensativo y comenzó a enojarse al recordar todo los sucesos por culpa de aquella ciudad, pero luego se calmó y volvó a preguntar:
—Eres de la Ciudad de las Nubes...,¿a que viniste?-preguntó con curiosidad y un astivo de ira.
—Vine para ayudar con lo que estás escondiendo en las profundidades...-comentó arrogante y confiado.
Alaric reflexionó mientras lo miraba, ntentando desifrar si era engaño o verdad:
—¿Te refieres a?...-pausó con vasilación.
—Ese mismo, a Phatsöm...¿quieres liberarte de él?, ¿liberar a tu pueblo?-agregó con emoción simulada.
—No hables tonterías..., no confío en ningúno que venga de esa maldita ciudad...-se levantó con brusquedad y salió de la tienda y volvió a dónde estaba la Kumpait.